Los 'niños' del San José vuelven al hogar

Ovidio Menéndez y Rafael Piñera, patrono y director del Hogar. / P. UCHA
Ovidio Menéndez y Rafael Piñera, patrono y director del Hogar. / P. UCHA

Las fiestas patronales de la fundación se convierten en un espacio para el reencuentro | La institución, que cumple 76 años, continúa trabajando para conservar los valores de su fundador, el padre Máximo González

EUGENIA GARCÍA GIJÓN.

Durante 76 años, más de 8.000 niños encontraron en el Hogar de San José una tabla de salvación. Muchos de ellos, ya mayores, regresan el día de su patrón a la institución que les dio cobijo, alimento y educación. En instalaciones que ya no se parecen demasiado a las que ellos habitaron, aprovechan para verse, recordar su infancia y conocer a los jóvenes que hoy habitan el que fue su hogar.

En el patio, un grupo de 'niños grandes' que vivieron entre 1965 y 1976 en la sede de Mariano Pola recordaban ayer travesuras y aprendizajes, compañeros, motes y directores anteriores de su antigua casa. Para ellos, aquellos años fueron «una etapa determinante» de sus vidas. «Quien más, quien menos, todos teníamos necesidades. Económicas, familiares... Cada uno estaba 'mutilado' a su manera y ésta fue una salvación para nosotros», rememoraba Antonio Rodríguez Castañón. «Yo no tenía ni para comer; tenía cero posibilidades de sobrevivir».

Las circunstancias familiares de los niños de San José eran diversas -algunos huérfanos, otros hijos de madres solteras sin ingresos o miembros de familias numerosas donde no daba para todos- y aunque sus grados de necesidad eran distintos, la mayoría encontraron esperanza en la casa que fundó el Padre Máximo. «Aquí comíamos, dormíamos y estudiábamos», decía Manuel Fernández, «pero también convivíamos con la gente de la calle, del barrio y de Gijón en general en igualdad de condiciones». Agradecidos por la formación recibida, confían en que los niños que hoy se encuentren en circunstancias similares a las que un día ellos afrontaron encuentren una salida como la suya. Además de una ocasión idónea para reunirse con antiguos compañeros, las fiestas patronales del Hogar de San José son un momento especial para «aprender historias y no perder de vista los orígenes», asegura su director, Rafael Piñera.

Una gran familia

Han pasado muchos años desde la fundación del Hogar pero los valores con los que nació permanecen intactos. Eso sí, adaptándose a los tiempos con un plan estratégico que pretende «afianzar un modelo educativo basado en el vínculo y el apego, trabajar por una intervención más individualizada y hacer una reflexión sobre las infraestructuras», dijo Piñera.

Actualmente, la labor de la Fundación se centra en las 45 plazas de acogimiento, un programa de juventud para trabajar en la autonomía de los mayores de 18 años y una empresa de inserción, Imena, dedicada a pequeñas reformas. «Todo ello apoyado en el medio centenar de trabajadores y la treintena de voluntarios, así como los patronos» que forman parte de esta gran familia.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos