«Las nubes cuentan cosas, no están en el cielo al azar»

Javier, ayer, en San Lorenzo, rodeado de 'stratocumulus' que anticipan lluvia. / FOTOS: AURELIO FLÓREZ
Javier, ayer, en San Lorenzo, rodeado de 'stratocumulus' que anticipan lluvia. / FOTOS: AURELIO FLÓREZ

El ovetense, estudiante de Ciencias Ambientales, atesora más de 60.000 fotografías tomadas a diario a lo largo de cuatro años en Asturias y León Javier Martínez de Orueta impartirá el sábado el taller 'El lenguaje de las nubes'

EUGENIA GARCÍA GIJÓN.

La palabra 'nefelibata' viene del griego «nube que anda» y designa a aquella persona «soñadora, que no se apercibe de la realidad». Javier Martínez de Orueta (Oviedo, 1990) tiene la mirada siempre en el cielo, pero los pies bien anclados en la tierra. Este joven 'traductor de nubes' se inició en la observación de estos elementos atmosféricos hace tan solo cuatro años, pero ya es miembro de la Asociación Meteorológica Española y da charlas sobre 'El lenguaje de las nubes' por todo el país. El sábado impartirá un taller gratuito en el Centro de Interpretación de la Naturaleza Monte Deva, en horario de 10.00 a 14.00 horas.

Su afición se inició cuando estudiaba un ciclo superior de Salud Ambiental en Cerdeño. Con las nociones básicas en meteorología aprendidas, comenzó a fijarse en algo que siempre había estado allí aunque nunca antes le hubiera prestado atención: las nubes. Cirros, nimboestratos, altocúmulos... «Me sorprendió que tuvieran clasificación, que existieran tantos tipos, con combinaciones y nombres muy diversos», cuenta. Entonces se compró una cámara de fotos y empezó a retratarlas, a investigar en libros, a preguntar a expertos. A día de hoy tiene más de 60.000 fotografías, muchas de las cuales se han publicado en telediarios. Metódico, saca fotos al cielo «todos los días, todos los meses del año».

En 2016, decidió compartir todo ese material y conocimiento acumulado. Preparó un trabajo de divulgación, 'Las maravillosas nubes', y buscó dónde compartirlo. Se puso en contacto con todas las universidades españolas donde se imparten grados similares al suyo y empezó a viajar transmitiendo el lenguaje de las nubes. «Ya he estado en Toledo, Vigo, Orense, Alcalá de Henares, los Monegros...». El lunes llegará a la Autónoma de Madrid y después en la Sierra del Sueve. Allí explicará que una nube «no es un gas ni vapor de agua, sino gotas de lluvia o cristales de hielo suspendidos en la atmósfera».

Pero las nubes son mucho más de lo que pensamos. «Cuentan cosas» y Javier sabe escucharlas. «No están en el cielo al azar», afirma el joven. «Su observación es muy importante para hacer un pronóstico del tiempo a corto plazo, como máximo tres días». La presencia de algunas de ellas «permite anticipar qué tiempo vamos a tener para los próximos días». Un cielo en el que observemos nubes blanquecinas en forma de fibras que avanzan perseguidas por otras más oscuras, por ejemplo, anuncia que se avecina un frente de lluvia. «Asociadas a las borrascas siempre hay una determinada sucesión de nubes que adelantan que va a empeorar el tiempo», indica Javier, quien reconoce que no es sencillo distinguir los fenómenos. «Tuve que entrenar mucho el ojo. Al principio me parecían todas iguales», ríe. «Pero cada una tiene unos rasgos y unas características determinadas».

'Chemtrails' y nubes bajas

La estelas de los aviones evolucionan a nubes altas y son «muy buenas indicadoras del tiempo». «No es que nos fumiguen. Cuando se ensanchan y perduran mucho tiempo en el cielo indican que en los próximos tres días lloverá», sentencia Javier. ¿Por qué? «Esas estelas indican que a esa altura hay una elevada humedad, y ésta implica inestabilidad, es decir, un cambio de tiempo con lluvias».

Cada zona de España, Europa y el mundo «tiene sus nubes típicas». En Gijón y en toda la costa asturiana son muy habituales los estratos de nubes bajas que se deben a que cuando soplan vientos de componente norte, tienen recorrido marítimo por todo el Océano Atlántico y vienen cargados de humedad. «Por lo que dejan agarradas estas nubes en la costa mientras que en el interior luce el Sol por completo», una situación que se dio muchas veces el pasado verano en San Lorenzo.

En primavera y verano también son frecuentes las nubes 'altocumulus floccus', en forma «de palomita de maíz» que auguran una tormenta vespertina. Los castellanos, en forma de almena de castillo, indican lo mismo. Aunque «no todas las nubes dejan lluvia, y no todas las que sí la traen vienen con el mismo tipo», aclara. Las nubes también hablan del viento y su dirección, e incluso de la contaminación. «Lo vemos en invierno, cuando con anticiclones muy fuertes el aire frío impide que se dispersen los contaminantes y se forman nubes densas».

Javier quiere ser hombre del tiempo. Sabe que «la predicción es muy complicada, ya que la atmósfera está en continuo movimiento y un mínimo cambio de humedad puede alterar todo», pero se fía de lo que ve. Y todos los días busca la respuesta adecuada a la misma pregunta: «¿Qué dicen las nubes hoy?».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos