Nuevos hallazgos arqueológicos retrasan el final de las obras en Tabacalera hasta el verano

Material de obra diseminado en el entorno del edificio, entre el que destacan elementos de la nueva cubierta. / DAMIÁN ARIENZA
Material de obra diseminado en el entorno del edificio, entre el que destacan elementos de la nueva cubierta. / DAMIÁN ARIENZA

Aunque las obras de consolidación del edificio están al 65%, para la recta final es necesario variar el plan de trabajo con el visto bueno de Cultura

MARCOS MORO GIJÓN.

Tabacalera sigue siendo un filón inagotable de descubrimientos arqueológicos. «Es un pozo de historia», destaca la directora general de Coordinación de Infraestructuras, María López Castro. La aparición de nuevos restos en las excavaciones realizadas en el conjunto histórico de Cimavilla y el resultado de las lecturas de los muros (mediante levantamiento fotogramétrico) obligan ahora a introducir cambios en el plan de trabajo aún pendiente para culminar las obras de consolidación del edificio. Todo ello, además, en la recta final, cuando ya está ejecutada aproximadamente el 65% de la intervención.

Los investigadores encargados de datar y ordenar cada vestigio encontrado están redactando en este momento el informe para hacer las modificaciones pertinentes en el proyecto en curso, que en última instancia deben ser aprobadas por la Consejería de Cultura del Principado.

LOS DATOS

Plazos:
el contrato establecía quince meses para culminar las obras de consolidación. Los trabajos arrancaron en mayo de 2016, pero la aparición de restos arqueológicos ha ido generando retrasos. Los técnicos municipales prevén ahora que hasta el verano no finalizarán.
Presupuesto:
la dotación de referencia ligada a este proyecto asciende a 4,8 millones de euros. Quedan más de dos millones por presupuestar. La investigación patrimonial puede dejar corta esa cuantía.

Los técnicos municipales tenían previsto que las obras para sentar las bases del futuro equipamiento cultural de Tabacalera concluyeran entre marzo y abril de este año, pero ahora se considera que, en el mejor de los casos, la actuación no podrá estar completamente rematada hasta el próximo verano.

La intervención para apuntalar y estabilizar Tabacalera arrancó en mayo de 2016 con un plazo contractual de quince meses que ya se ha excedido por el condicionante de los trabajos patrimoniales que se desarrollan en paralelo. Especialistas de la Universidad de Oviedo y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han realizado un seguimiento arqueológico integral de estas obras de consolidación, pero también han llevado a cabo en los últimos meses una exhaustiva campaña de sondeos en el área norte, el frente este del claustro, la crujía sur y la zona noroeste del edificio. Asimismo se han realizado excavaciones en la cabecera de la antigua iglesia conventual, el tránsito norte y el patio de moja. Todo ello combinado con la limpieza y estudio de paramentos, para la documentación fotogramétrica y lectura de esas capas. Cada nuevo vestigio descubierto del pasado de Tabacalera ha ido ralentizando de forma inevitable la tarea de consolidación estructural y dilatando los plazos para finalizar dichas obras.

Más información

En relación con el aljibe o depósito de aguas romano descubierto en la primera campaña de sondeos, se hicieron además pruebas sísmicas y eléctricas para estudiar la captación de agua en la zona.

Si los hallazgos arqueológicos de la investigación patrimonial no se hubieran interpuesto, las obras en Tabacalera habrían concluido el pasado mes de agosto. Por lo tanto se ha generado un retraso de un año a cuenta de las actuaciones llevadas a cabo para documentar, proteger y preservar el patrimonio histórico y arqueológico del solar desde la época de ocupación romana.

Según destaca el arquitecto Román Villasana, que dirige desde sus inicios el proyecto de consolidación, el edificio en obras representa tres hitos del nacimiento y evolución de Gijón: el asentamiento romano, identificado en el aljibe; la edificación monástica barroca como ejemplo de los siglos XVII y XVIII; y el comienzo de la era industrial con la implantación de la fábrica de tabacos, inicio del desarrollo que ha definido la ciudad de los dos últimos siglos y germen del primer asociacionismo obrero, en particular el femenino, a través de la figura de las cigarreras.

Villasana asegura que las labores de consolidación que se están acometiendo «culminarán con la ejecución de un inmueble histórico rehabilitado con las máximas garantías de seguridad y un óptimo mantenimiento a futuro». En el conjunto final, a los espacios recuperados de la antigua fábrica de tabacos se sumarán los sótanos bajo rasante que se están excavando en los perímetros exteriores y que se pretende que sirvan de espacio de almacenamiento al servicio del futuro equipamiento cultural. Estarán, en concreto, en la zona que va del edificio al aparcamiento subterráneo del Cerro.

Inyección económica

Finalizada recientemente la rehabilitación de la antigua Escuela de Comercio, la intervención en Tabacalera es la obra de recuperación patrimonial más importante que tiene en marcha el Ayuntamiento, junto a la transformación de la Casa Paquet en albergue de peregrinos. Este último proyecto se inició el pasado mes de noviembre. En cuanto a la inversión que supondrán estas obras de consolidación, aunque la referencia siguen siendo los 4,8 millones de euros en los que fueron adjudicados los trabajos, todo apunta a que está cantidad puede quedarse corta a raíz de los numerosos hallazgos que está permitiendo la campaña de estudios arqueológicos.

El escenario de prórroga en el que está inmerso el Ayuntamiento, que ha dejado sin fondos todas las inversiones, obligará en febrero a inyectar dinero para Tabacalera mediante una modificación presupuestaria de más de dos millones de euros que garantice la liquidez necesaria para las certificaciones finales de obra. Otro contratiempo en los últimos meses ha sido la entrada en concurso de acreedores de Procoin, integrante de la UTE que está ejecutando los trabajos.

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