El número de menores con problemas de alcohol se duplicó en los dos últimos años

Botellón en la plaza del Paraguas/ÁLEX PIÑA
Botellón en la plaza del Paraguas / ÁLEX PIÑA

Proyecto Hombre atiende ya anualmente a unos doscientos jóvenes con problemas de conducta derivados del consumo por atracón

OLAYA SUÁREZ GIJÓN.

El número de jóvenes con problemas de alcohol se ha duplicado en los dos últimos años. El programa Reciella de Proyecto Hombre, dedicado a prevenir este tipo de hábitos insalubres, ha pasado de atender a unos cien al año a tener aproximadamente doscientos en tratamiento. Pero no solo a ellos, sino también a sus familiares, porque la terapia para la deshabituación de los adolescentes pasa por la participación directa de sus padres, quienes deben controlar y guiar el comportamiento de los menores de edad y dar la voz de alerta en cuanto aprecien los primeros síntomas de consumo.

Las pautas de ingesta de bebidas alcohólicas difieren si se trata de personas adultas o jóvenes. En el consumo de los adolescentes prima el denominado 'atracón' de fin de semana, que supone la ingesta masiva de bebidas alcohólicas en un corto periodo de tiempo. Contribuye directamente en este patrón el hábito del botellón, que, aunque prohibido mediante ordenanza municipal, sigue estando presente en la ciudad.

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La edad de inicio se sitúa en los 13,9 años, una edad en la que un menor ni siquiera tiene responsabilidad penal. «La mayoría de menores que llegan a nosotros lo hacen derivados por sus propias familias, que comienzan a apreciar cambios en los comportamientos de los chicos, es importante que busquen ayuda profesional en momentos tempranos», explica Luis Manuel Flórez -Floro-, presidente de Proyecto Hombre, quien añade que en muchos de los casos la ingesta de alcohol va acompañada del consumo de sustancias estupefacientes, principalmente de hachís.

La encuesta sobre Uso de Drogas en Estudiantes de Enseñanzas Secundarias publicada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad revela que el 30% de los estudiantes se da atracones de alcohol durante los fines de semana. El mayor riesgo del consumo a tempranas edades son «los daños cerebrales que pueden provocar a corto plazo», concluye Floro, que desde hace meses busca, en colaboración con el Ayuntamiento, un local adecuado para poder poner en marcha el programa Reciella en Gijón. El protocolo se inició en Oviedo en 2004, pero el aumento del número de jóvenes gijoneses que precisan terapia de deshabituación ha motivado que Proyecto Hombre vea necesario poner en marcha el programa. «Aproximadamente el 30% de los jóvenes que reciben terapia residen en Gijón, hay que facilitarles el acceso a la terapia», considera el presidente de la entidad.

El propio consejero de Sanidad, Francisco del Busto, alertaba la semana pasada durante su visita a La Santina, el centro de deshabituación alcohólica dependiente de Cáritas, que «se ha producido un repunte en el consumo de alcohol en jóvenes».

Prácticas asociadas

Eduardo Carreño, médico especialista en conductas adictivas, corrobora el aumento de la ingesta de alcohol y drogas a edades tempranas. «El alcohol es una droga muy complicada que además se tiende a banalizar», comenta el facultativo, que alerta de otras prácticas asociadas con el hábito del botellón, «como el consumo de sustancias estupefacientes, la violencia física y verbal o prácticas sexuales peligrosas».

A su juicio, la principal medida para atajar el aumento del consumo de alcohol en personas cada vez más jóvenes «pasa por la prevención». «La edad mínima para el consumo se ha subido recientemente a los 18 años, pero si hay una ley es para cumplirla, no para hacer la vista gorda», dice.

«Los jóvenes que consumen alcohol con el botellón tienen una baja percepción del riesgo, lo indispensable es que asuman y sean conscientes de las consecuencias derivadas, principalmente en el comportamiento», abunda Carreño. Los datos están de su parte. Según el Instituto Nacional de Estadística, en Asturias los hospitales atienden a alrededor de 170 pacientes con psicosis alcohólicas y síndrome de dependencia.

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