La obra de Río Eo esquiva un «fraude»

Espacios interiores de la calle Río Eo, objeto del contrato que la junta de gobierno acaba de rescindir. / E. C.
Espacios interiores de la calle Río Eo, objeto del contrato que la junta de gobierno acaba de rescindir. / E. C.

La junta de gobierno rescinde el contrato de reforma tras detectar que se dio a una empresa sucesora de la que causó retrasos en Aguado

I. VILLAR GIJÓN.

«Recientemente hemos identificado a empresas que en su momento le hicieron un fraude a Gijón y ahora se enmascaran detrás de otro nombre. Afortunadamente detectamos esa maniobra y les hemos anulado contratos. Se trata de empresas que no cumplen y tenemos que intentar que no tengan ninguna presencia en lo público». La alcaldesa, Carmen Moriyón, destacaba la semana pasada, durante el repaso al estado de las obras públicas en la ciudad, cómo el Ayuntamiento ha reforzado las labores de fiscalización sobre las contratas, poniendo como ejemplo la anulación de adjudicaciones a empresas que en su momento fracasaron en la ejecución de otros trabajos en la ciudad.

«Pudo volver a haber calles Aguado», dijo la regidora en referencia a la semipeatonalización de ese vial de La Arena en 2015, que se convirtió en un verdadero quebradero de cabeza para los responsables de Obras Públicas. Y la mención no era casual. Aquella intervención se adjudicó inicialmente a la empresa Mecuma, pero los continuos incumplimientos de los plazos de ejecución llevaron al Ayuntamiento a rescindirle el contrato y encargar a otra constructora la conclusión de las obras.

Fruto del malestar municipal con sus servicios, se anuló además el contrato que se había suscrito con Mecuma para la reforma de Marqués de San Esteban, que aún no había comenzado. La empresa tuvo que ser indemnizada con 14.000 euros y quedó marcada para el Ayuntamiento. A finales de 2015 entró en concurso de acreedores. A principios del pasado mes de diciembre, el concejal de Obras, Manuel Arrieta, manifestaba su preocupación por el lento avance de la ampliación del patio de La Escuelona, que había sido adjudicada a Contratas y Obras Públicas Ferma, sociedad detrás de la cual el edil situaba a «los mismos de Mecuma». Los trabajos, una actuación comprometida en el marco de los presupuestos participativos, lograron terminarse «luchando contra las circunstancias», según aseguraba recientemente la directora del área de Infraestructuras, María López Castro. Pero sirvió para poner sobre aviso al Ayuntamiento y a otras empresas del sector.

En octubre, Contratas Ferma resultó adjudicataria de los trabajos de reforma de los espacios interiores de la calle Río Eo, tras los portales 41 y 43. Se trata de una zona peatonal «que incumple la normativa de accesibilidad y con grandes jardineras que restan espacio útil». El 5 de diciembre la empresa que había quedado justo detrás de ella en el concurso presentó un recurso ante el Ayuntamiento, alegando que la constructora «incurre en causa de prohibición para contratar» al ser una sucesora de Mecuma y haber sido esta última objeto de la resolución de un contrato municipal «por incumplimiento culpable».

Mismo administrador único

Los servicios municipales iniciaron entonces una investigación para comprobar si realmente existía esa sucesión de empresas. En sus informes recogieron que en otras obras realizadas por Ferma para el Ayuntamiento había vehículos rotulados como 'Contratas Mecuma' y maquinaria con la misma matrícula que la inventariada en obras anteriores de Mecuma. También que ambas compartían el mismo administrador único y que, en la documentación para justificar su oferta para otra licitación, Ferma incluyó facturas a nombre de Mecuma. Estas y otras coincidencias sirvieron de base para aceptar el recurso, por lo que el 23 de enero la junta de gobierno dejó sin efecto la adjudicación de las obras de la calle Río Eo a Obras Ferma.

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