«La oposición está mirando más a las elecciones que al interés de Gijón»

La concejala Ana Braña, en un el parque fluvial del Piles. / JOAQUÍN PAÑEDA
La concejala Ana Braña, en un el parque fluvial del Piles. / JOAQUÍN PAÑEDA

Ana Braña, concejala de Hacienda, Organización Municipal y Empleo: «No hay ninguna razón para demorar obras que ya estaban previstas y que asumieron al aprobar el presupuesto de 2017»

IVÁN VILLAR GIJÓN.

El año no empieza de la mejor manera para la concejala de Hacienda. A la ausencia de un presupuesto se ha sumado el anuncio de que Gijón incumplió la regla de gasto en 2017. Esta circunstancia no solo obliga a elaborar un plan económico y financiero, sino que ha desencadenado un terremoto político en la Corporación cuya primera consecuencia ha sido el rechazo del Pleno a las primeras modificaciones presupuestarias de la prórroga, con las que el Ayuntamiento pretendía hacer frente a inversiones heredadas de ejercicios anteriores y dotar de fondos una veintena de convenios con asociaciones.

-¿Por qué era necesario aprobar estas modificaciones en febrero?

-Para cumplir con compromisos pendientes, obras en curso y proyectos que están listos para ser licitados. No hay ninguna razón para demorar lo que ya estaba previsto. ¿Por qué y hasta cuándo? Dicen que hasta tener claridad sobre las medidas del plan económico y financiero. ¿Y si no la tienen cuando se lo presentemos? En Madrid, Manuela Carmena tuvo que presentar cuatro planes hasta que finalmente se lo aprobó el Pleno.

-¿Qué consecuencias tendrá no poder disponer ya de esos fondos?

-Por ejemplo, un retraso considerable para licitar y comenzar obras nuevas, como la escuela infantil de Contrueces, y para pagar anualidades pendientes de las ayudas a fachadas.

-¿Existe algún riesgo de que haya que parar obras ya en marcha como las de Tabacalera?

-Desde el momento en que no se aprueba la modificación presupuestaria para inversiones, posibilidades caben todas, porque lo que contemplaba era la anualidad correspondiente a 2018. Si hubiera prosperado, no habría ningún problema porque el pago de las certificaciones de obra se hace al mes siguiente.

-La oposición les reprochó que algunas actuaciones que pretendían financiar con estas modificaciones, como la escuela infantil de Contrueces o la cubierta de la pista de Cimavilla, vienen de años atrás. ¿Por qué no se ejecutaron antes?

-En el caso de Contrueces, la escritura pública de cesión de la parcela por parte del Principado no se firmó hasta octubre. Y aunque ya nos habíamos adelantado con el estudio geotécnico, el proyecto de la escuela no se elaboró hasta que fue una realidad. Por aquel entonces los técnicos municipales tenían que manejar una veintena de proyectos, que priorizaron en función de la disponibilidad presupuestaria y de terrenos. Ahora, con el proyecto listo y la parcela ya en propiedad municipal, es cuando deberíamos sacar la obra a licitación. Y en cuanto a la cubierta del Honesto Batalón, llevamos más de un año para conseguir los permisos de Patrimonio del Principado, por estar dentro del PERI de Cimavilla, y la autorización de Costas, al ser un ámbito afectado por la Ley de Costas. Además, hubo que tramitar un estudio de detalle a petición del Principado.

-Los vecinos creen que obras tan esperadas debieron votarse por separado para facilitar su aprobación. ¿Por qué no se hizo así?

-Porque los grupos manifestaron su voluntad de votar en contra de cualquier modificación hasta consensuar las líneas del plan económico.

-Gobierno y oposición se han echado mutuamente en cara que las modificaciones no prosperaran. ¿De quién es la culpa?

-Evidentemente, de la oposición. Todas las inversiones estaban debatidas y asumidas con la aprobación del presupuesto de 2017. Y la mayoría ni son obras del equipo de gobierno, sino que fueron decididas por los ciudadanos a través de los presupuestos participativos, como las de equipamientos deportivos -reforma del complejo deportivo de La Calzada, mejora de la pista de La Algodonera, rehabilitación del polideportivo de Portuarios y cubierta de La Dehesa-.

-Una vez que sabían que su propuesta no iba a prosperar, ¿por qué no aceptaron posponer la votación como les plantearon?

-Tres grupos cambiaron su voto en el Pleno con respecto a la comisión de Hacienda. Si Xixón Sí Puede se hubiera mantenido en la abstención, la modificación habría salido adelante. Si lo que les preocupa es el plan económico y financiero, entendemos que la negociación debe hacerse ahí y en torno a las medidas para no superar la regla de gasto, no en estas modificaciones.

-¿Qué cree que ha pesado más, el incumplimiento de la regla de gasto o las declaraciones en las que se atribuía lo ocurrido a la renta social?

-No puedo ponerme en la cabeza de otros concejales. Lo que creo es que se están adelantando a las elecciones en lugar de mirar por el interés de Gijón en este momento. Foro ha cumplido con su compromiso de poner en marcha la renta social y la ha ejecutado al 90%. Lo que no pueden hacer Xixón Sí Puede e IU es rasgarse las vestiduras por el incumplimiento de la regla de gasto, cuando nos pidieron disponer para ella 4,5 millones del remanente de Servicios Sociales sabiendo el escaso margen por el que la cumplimos en 2016.

Aprobar el plan «a la primera»

-Si la oposición mantiene que no apoyará ningún gasto hasta conocer las claves del futuro plan económico, ¿en qué fecha podemos ponernos?

-En cuanto dispongamos de ella, facilitaremos a los grupos toda la información sobre la previsión de gasto y la cuenta de pérdidas y ganancias de los servicios, los organismos autónomos y las empresas municipales. Pero las medidas que se propongan pasarán también por conocer el remanente líquido de tesorería y de qué cuantía del mismo podemos disponer. Para elaborar el plan, la ley nos da un mes desde la liquidación del presupuesto. Y lo cumpliremos escrupulosamente. Después, esperamos que la oposición ponga los intereses de la ciudad por delante de sus posicionamientos políticos y podamos aprobarlo a la primera.

-¿En qué habrá que recortar para «volver a la senda del gasto», como dice la alcaldesa?

-Aún no sabemos ni siquiera si habrá que recortar el gasto, porque el límite que nos impondrá el plan no toma como referencia el que había en 2017, sino la realidad de las obligaciones reconocidas, incluido el exceso en el que incurrimos. Dependiendo del ritmo de ejecución, habrá que contenerlo o no.

-¿Garantizan que no se reducirá el gasto social?

-En el anteproyecto de presupuestos se veía que nuestra voluntad, lejos de reducirla, era aumentar en dos millones la transferencia a Servicios Sociales. En el plan, habrá que consensuarlo y buscar el respaldo del Pleno.

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