La oruga procesionaria obliga a talar tres pinos de la calle Corín Tellado de Gijón

Pinos afectados por la presencia de la procesionaria vistos desde la calle Corín Tellado, en Viesques.
Pinos afectados por la presencia de la procesionaria vistos desde la calle Corín Tellado, en Viesques. / D. MORA

La urbanización La Quintana aún está pendiente del permiso municipal para poder retirar los árboles

I. V. GIJÓN.

La urbanización La Quintana, de Viesques, ubicada entre las calles de Anselmo Solar, Corín Tellado y Compositor Facundo de la Viña, tiene desde hace semanas unos vecinos indeseados. Se trata de tres colonias de oruga procesionaria que se han instalado con sus respectivos nidos en tres pinos de la barrera vegetal que delimita los espacios verdes de la finca. La presencia de estos animales preocupa a los residentes, al tratarse de una especie dotada de pelos urticantes que pueden provocar irritaciones cutáneas, de nariz y de gargante, así como reacciones alérgicas. Al ubicarse en una zona de esparcimiento de la urbanización, además, creen que es fácil que los afectados por estos problemas puedan ser los niños que se acerquen a jugar por las inmediaciones de estos árboles. También podrían suponer un riesgo para las mascotas, ya que aunque no se permiten perros en los espacios comunes de la comunidad, los tres pinos afectados están en un espacio colindante con la acera de un vial público.

La primera medida que adoptaron los vecinos en cuanto se detectó la existencia de estos nidos fue preventiva, acotando su entorno para evitar que cualquier persona se acerque y corra cualquier riesgo de contacto con estos insectos. También se contactó con jardineros profesionales, para constatar que se trataba de oruga procesionaria e intentar buscar con ellos la solución más adecuada al problema. «Nos dijeron que medidas como colocar collares trampa para capturarlas cuando bajen del árbol o la fumigación pueden ser efectivas cuando se trata de pinos más o menos pequeños, pero los que tenemos nosotros son muy grandes y estas soluciones no suelen funcionar», explica Ignacio García, presidente de la comunidad de vecinos. Se optó entonces por la tala de los tres ejemplares.

Aunque no se trata de ninguna especie protegida, la invasión de espacio público durante la operación, para la que se necesitará una grúa, ha obligado a solicitar un permiso al Ayuntamiento por el que en estos momentos esperan respuesta. «Actuaciones como ésta llevan su burocracia, pero confiamos en que se resuelva pronto. Por nuestra parte está todo preparado, con el jardinero y la grúa avisadas para ponernos en marcha en cuanto nos autoricen», anotó García, quien asegura que aunque normalmente estas orugas suelen descender de los árboles en la primavera, las de su urbanización ya lo están haciendo ahora.

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