El pabellón de la Expo espera por un lavado de cara a sus 25 años

El edificio es parte del museo desde 1994. / D. ARIENZA
El edificio es parte del museo desde 1994. / D. ARIENZA

El Ayuntamiento invertirá 215.000 euros en una «primera fase» de reforma, que se centrará en la cubierta, las fachadas y la renovación de los aseos

IVÁN VILLAR GIJÓN.

25 años después de su paso por la Isla de la Cartuja, el pabellón de Asturias en la Exposición Universal de Sevilla, que desde 1994 forma parte de las instalaciones del Muséu del Pueblu d'Asturies, necesita someterse a una completa operación de reforma. «La calidad constructiva de la edificación no es muy buena y el mantenimiento y la conservación a lo largo de los años ha sido escasa, con reparaciones y actuaciones que se iban realizando según surgían necesidades o patologías», aseguran los arquitectos técnicos.

Por eso, el Ayuntamiento acaba de sacar a licitación, por un importe de 215.000 euros, un contrato de obras para atender las reparaciones que considera más urgentes, y que se centrarán en la cubierta -de cuyo mal estado han ido derivando otros problemas en el resto del inmueble-, las fachadas, los aseos y las instalaciones eléctricas, de fontanería y de saneamiento. La actuación se presenta como «una primera fase de las intervenciones que se tiene previsto acometer para una adecuada conservación y renovación de todo el edificio, en función de las disponibilidades presupuestarias futuras».

LOS PROBLEMAS

Cubiertas:
en la principal existen filtraciones tanto a la planta inferior como a la fachada. Otras presentan agujeros y oxidaciones en la estructura.
Instalaciones:
uno de los tres ascensores públicos está fuera de servicio. Los aseos de la primera planta, con filtraciones, llevan tiempo clausurados.
Fachada de madera:
los paneles están en «muy mal estado». Algunos han perdido incluso la protección externa de barniz y la madera sufre hinchamientos.

La mejora de las diferentes cubiertas es una de los mayores preocupaciones. «En la principal, en el pasado se llevaron a cabo reparaciones consistentes en retirar el aislamiento y la impermeabilización original, para colocar una nueva lámina de caucho protegida con lámina geotextil y grava. Pero el aislamiento térmico no se repuso. Además, esas obras no se realizaron de una sola vez y las uniones entre las distintas zonas de 'parcheado' tienen filtraciones de agua», recoge el proyecto.

Filtraciones de agua

Añade que la última de esas reparaciones «quedó a medio ejecutar», por lo que la lámina de impermeabilización que se colocó «deja pasar el agua a su cara inferior» y cala hasta el interior del tercer piso. En la cubierta de la sala hipóstila (el espacio exterior, a la entrada del edificio, ocupado por grandes pilares metálicos), que se eleva un nivel por encima de la principal, se han detectado agujeros en los canalones y otros puntos de filtración que han provocado la oxidación tanto de la estructura horizontal de la propia cubierta como de la parte superior de los pilares que la sujetan. En el edificio, además, existen varios conductos correspondientes a instalaciones «que ya ni siquiera existen», como la antigua torre de refrigeración o la salida de humos de una cocina, que en su salida a cubierta «están provocando filtraciones a los cuartos de instalaciones eléctricas, con el riesgo que eso conlleva».

En la reforma se retirarán de la cubierta los aparatos y conductos innecesarios, se levantarán la actual lámina de impermeabilización y la grava que la recubre y se colocará un nuevo sistema basado en caucho de etileno propileno dieno (EPDM) con láminas geotextiles intercaladas y una protección de losas de hormigón poroso. También se sustituirán los canalones de la cubierta de la sala hipóstila.

De madera a aluminio

En la zona de fachada revestida con paneles de madera, en muy mal estado por su exposición al viento y la lluvia y por las filtraciones de la cubierta, estos serán sustituidos por otros composite de aluminio de un color similar (rojo óxido de hierro). También se acometerán obras en los vestuarios de personal y los aseos -los de la primera planta llevan tiempo clausurados por deficiencias en las instalación de saneamiento-, se tapará con paneles provisionales la puerta de uno de los tres ascensores -lleva tiempo fuera de servicio y su reparación, según la dirección del museo, no es viable ni necesaria- y se instalarán luces de emergencia acordes a la normativa -en las escaleras de evacuación no existe iluminación alguna-.

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