Clínica Dr. Pablo Rosado. Cirugía Maxilofacial E Implantología

¿Cómo es una cirugía maxilofacial? Historia de una deformidad facial

El Dr. Pablo Rosado es Doctor por la Universidad de Oviedo, Médico y Odontólogo, especialista en Cirugía Oral y Maxilofacial. En lo últimos años ha venido desempeñando su labor en el campo de la oncología oral, las deformidades dentofaciales y la implantología en su clínica Dr. Pablo Rosado en el Hospital Begoña de Gijón
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Eran las 8 de la mañana de un Martes, pero para Javier (nombre ficticio) no era un martes cualquiera. Llevaba 2 años esperando para entrar en quirófano y ¡al fin! iba a poder corregir ese problema que tantas horas de sueño le había quitado. Desde el antequirófano, con una mezcla de nervios, ansiedad anticipatoria, preocupación y emoción, contaba los minutos para que le durmieran y despertar con un nuevo rostro. Seguiría siendo él, o al menos eso le había prometido su Cirujano Maxilofacial en las diferentes consultas de evaluación y preparación, pero con un problema menos.

Javier siempre había tenido la mandíbula un poco más grande de lo normal, pero, desde aproximadamente los 12 o 13 años, la situación se había agravado progresivamente, hasta que llegado un momento se había vuelto insostenible. Casi no podía comer bien, los dientes no le encajaban correctamente y le costaba triturar bien los alimentos. Hasta la pizza, que era su plato preferido, ya casi no podía comerla sin tener dolores de estómago después. En fin, había llegado el momento de intentar poner solución a algo que estaba dándole demasiado que pensar y que incluso intuía que había empezado a mermar un poco su confianza. No es que pretendiera ser un modelo, pero ese exceso de “cazo”, como se denomina coloquialmente, a veces le hacía sentirse un poco inseguro.

El camino hasta llegar allí no había sido fácil. Desde la cama donde esperaba, le sobrevenían los recuerdos de los últimos dos años con innumerables visitas al ortodoncista, charlas con sus padres, sus amigos y los médicos especialistas, a los que a veces acudía buscando respuestas, tras haber visto una y otra vez videos en youtube. Toda una montaña rusa de sensaciones con días buenos, malos y regulares. Pero, por fin, había llegado hasta allí.

En ese momento alguien vestido de verde con gorro de quirófano le saludo afablemente y, para ser sincero, apenas se acordaba de mucho más. Cuando despertó, unos vagos recuerdos con gente dando vueltas alrededor de su cama para empezar a darse cuenta de la realidad ya en la habitación, rodeado de sus padres.

-¿Cómo ha salido? – le preguntó a su madre.

- Todo ha salido muy bien. Apenas una hora y media de intervención y algo más en reanimación. Verás cuando te veas.

Javier todavía tendría que esperar al día siguiente para poder estar en su casa y, aunque sabía que todavía le faltaban unas semanas hasta poder ver los resultados definitivos, no pudo contenerse y se levantó al espejo. En ese momento, toda esa espiral de momentos y sensaciones parecía confluir en un punto en torno a su cara. Era él, no había duda, aunque sentía que sus dientes encajaban como un mecano y la dureza de su rostro había dado paso a un perfil más armónico y estéticamente mejor. Pensaba que tendría que esperar un tiempo hasta que le dejaran masticar una deliciosa pizza de nuevo, pero una sensación de satisfacción le inundaba. Si volviera atrás ¿volvería a hacerlo? Sin duda, había merecido la pena llegar hasta allí.

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