Padre Pipo: «Los curas obreros llegamos a producir un cisma en el franquismo»

El padre Pipo, tercero por la derecha entre el público, en el Centro Municipal Pumarín-Gijón Sur., escucha a Jesús Ángel Fernández, acompañado de Alejandro Alas, Cándido Viñas, Alberdi y Toni Hevia. / DANIEL MORAI
El padre Pipo, tercero por la derecha entre el público, en el Centro Municipal Pumarín-Gijón Sur., escucha a Jesús Ángel Fernández, acompañado de Alejandro Alas, Cándido Viñas, Alberdi y Toni Hevia. / DANIEL MORAI

El sacerdote de El Entrego recuerda cómo sufrieron investigaciones y denuncias «teniendo incluso que correr en alguna ocasión»

PABLO SUÁREZ GIJÓN.

«Los curas obreros queríamos una Iglesia distinta». Así de rotundo se mostró ayer el padre Pipo con respecto a la posición tomada por éstos durante los años de franquismo. Pipo, un cura obrero que vivió esta época de la historia española desde El Entrego, compartió ayer, en la segunda actividad de la jornada 'Curas obreros en el antifranquismo gijonés', algunos de los recuerdos que guarda del fenómeno social que supuso la irrupción de estos religiosos entre la clase obrera. «Dimos una imagen totalmente distinta de lo que era la Iglesia de entonces», afirmó orgulloso.

A estos curas, que se negaron a aceptar la realidad impuesta por el franquismo y se alinearon junto a los trabajadores en la lucha por sus derechos y libertades, no les salvó su condición de sacerdotes de las represalias que en la época sufrían los que se atrevían a cuestionar al Régimen. «Éramos curas, pero también fuimos objeto de denuncias e investigaciones por parte de las fuerzas del orden, teniendo incluso que correr en alguna ocasión», contó Pipo.

Su lucha por lo que consideraban justo no se redujo solamente al apoyo al movimiento obrero mediante la celebración de reuniones clandestinas en las parroquias o la participación en asociaciones sindicales, sino que algunos incluso llegaron a rechazar la ayuda que recibían del Estado.

«Nos negamos a recibir la paga que nos daba Franco porque queríamos ganarnos el pan con nuestro trabajo», destacó el sacerdote a la vez que remarcaba su firme oposición a la Iglesia ritualista tal y como estaba concebida en la época. «El cura tenía que estar también a otras cosas, no solo a los sacramentos», apostilló ante los asistentes a la ponencia, que escuchaban maravillados sus anécdotas.

Poca gente mejor que los que vivieron la situación en primera persona para realizar una descripción precisa y rebosante de detalles de lo que fueron esos años, en los que incluso desde Madrid se llegó a hablar de 'cisma' ante la división que se estaba dando en la Iglesia católica. «Es un auténtico lujo disponer del testimonio de estas personas», aseguraba una de las asistentes.

La actividad, concebida como una tertulia o debate entre los protagonistas de esta época, no solo congregó en el Centro Municipal Integrado de Pumarín-Gijón Sur a curas obreros, sino que entre los asistentes también se encontraba gente que había vivido con gran intensidad estos años, participando en manifestaciones, reuniones o reivindicaciones de carácter político-social y que desarrollaron interesantes puntos de vista sobre aquella época. «Yo era un chavalín, revolucionario convencido y no me perdía una manifestación. Por eso se de la importancia de los curas obreros y de cómo se involucraron en la lucha de los trabajadores», dijo nostálgico uno de los presentes, jubilado de Ensidesa.

«Testimonios inéditos»

El encargado de ejercer como moderador durante las más de tres horas que duró el encuentro fue Benjamín Gutiérrez, presidente de la Fundación Juan Muñiz Zapico, quien se mostró encantado con el resultado de la jornada. «La importancia de esta actividad es tremenda. Aquí hay gente aportando testimonios que no están en los libros», destacó.

Nadie quiso olvidarse tampoco del papel jugado por las mujeres religiosas de esta época. «Se habla mucho de los curas obreros, pero también habría que elogiar la valentía de algunas monjas que no dudaron en separarse de las injusticias que representaba la Iglesia católica de entonces», reclamaron desde el público.

El éxito de esta jornada no hace más que reforzar el objetivo marcado por sus organizadores, que no es otro que transmitir esta parte de la historia a las nuevas generaciones. «Muchas veces vamos a institutos a hablar sobre la lucha obrera y los alumnos nos miran extrañados porque no les suena de nada o les suena muy lejos. Por eso, es muy importante que conozcan estos testimonios y aprendan de la historia de sus mayores», dijo Gutiérrez.

Por su parte, los participantes se mostraron muy agradecidos a la organización. «Gracias a actividades de este tipo, podemos dar nuestra visión de las cosas y encontrarnos con amigos y hermanos a los que hacía mucho que no veíamos», expusieron.

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