Las papelinas, lanzando la caña

Caña de pescar, junto al muñeco, con la que entregaba la droga. / E. C.
Caña de pescar, junto al muñeco, con la que entregaba la droga. / E. C.

La Policía detiene a un vecino de La Calzada de 56 años por vender hachís y cocaína por la ventana con un utensilio de pesca

O. SUÁREZ GIJÓN.

Los policías de un coche patrulla que realizaba las labores de vigilancia nocturna por La Calzada observaron de pronto cómo un individuo sacaba desde la ventana de un piso una caña de pescar, lanzaba una pelota de tenis sujetada por un sedal y a ella se aproximaban varias personas que se encontraban en las inmediaciones. A continuación, abrían la pelota, recogían el contenido de su interior y se alejaban apresuradamente.

«Desde ese día, los policías iniciaron una vigilancia discreta por si pudiera tratarse de una acción delictiva que se desarrollase de forma habitual en el inmueble», explicaron fuentes de la Comisaría. En el control que se puso en marcha, los agentes «constataron que se trataban de una operativa frecuente para la venta de sustancias estupefaciente; el distribuidor de la droga no contactaba físicamente con el que la adquiría». «El intercambio se realizaba de una forma curiosa utilizando para ello una caña de pescar y una pelota de tenis. El morador de la vivienda lanzaba la pelota para que los clientes introdujesen el dinero en su interior y así, una vez obtenido el precio convenido, les proveía de la sustancia solicitada lanzando la papelina o bien a través de la ventana directamente o nuevamente dentro de la pelota lanzada por la caña», añaden las mismas fuentes policiales. Una vez comprobado este extremo, el grupo de Estupefacientes estableció un dispositivo para la detención del inquilino de la vivienda y proceder al registro del domicilio.

Fue arrestado J. A. M. P., de 56 años. En el piso se intervinieron utensilios para el pesado y el corte de las sustancias estupefacientes, dos gramos de cocaína y un kilo de hachís oculto en un bote de proteínas. La caña de pescar estaba guardada entre varios juguetes y peluches en uno de los dormitorios. El individuo contaba con antecedentes por delitos contra el patrimonio y tráfico de drogas. Pasó en la mañana de ayer a disposición del titular del juzgado que realiza las funciones de guardia, quien decretó su libertad con cargos.

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