Parada anticipada de Sus Majestades

Los Reyes Magos, en su visita adelantada a la parroquia de San Nicolás, donde recibieron en mano las cartas de los niños. / PALOMA UCHA
Los Reyes Magos, en su visita adelantada a la parroquia de San Nicolás, donde recibieron en mano las cartas de los niños. / PALOMA UCHA

«El mal tiempo no nos robará la ilusión», aseguran durante su visita a El Coto | Cientos de niños del barrio entregan sus cartas en persona en San Nicolás. «Nos hemos peleado muy poco», destacan varios de los pequeños

LAURA CASTRO GIJÓN.

«El mal tiempo no nos robará la ilusión de la Navidad y de entregaros todos los regalos». Este es el firme compromiso que anunciaron ayer Sus Majestades en su primera parada en la parroquia de San Nicolás de Bari. Una visita «muy especial», como destacó Melchor, en la que cada año recogen más cartas. El recibimiento «es magnífico», pero no se olvidan «de las tres copinas de coñac y las rosquillas» que Fernando Fueyo, el párroco, les ofrece como broche de oro a su visita anual.

Fueron cientos los niños que acudieron ayer a San Nicolás de Bari para entregar en persona sus peticiones a los Reyes Magos de Oriente. Los clásicos siguen imperando entre los deseos de los pequeños, pues coches de juguete, patinetes, muñecas y videojuegos siguen a la cabeza. Y, como era de esperar, todos aseguran que han sido buenos y que son dignos merecedores de estos regalos. Como los hermanos Iván, David y Natalia Fernández, de 10, 7 y 5 años, respectivamente. «Nos hemos peleado muy poco entre nosotros», afirmó el mayor de la familia. Cada uno ha elegido un rey favorito para ampliar las posibilidades de que les traigan todo lo que piden. «A lo mejor si repartimos, lo traen todo...», explicó Iván. También Inés Fernández Olmedo, de 6 años, ha hecho méritos este año para que le traigan la sirena y el libro de caballos que ha pedido en su carta. «Es muy buena siempre», ratificó su abuelo Juan Fernández, quien disfruta de la visita de su nieta por Navidad, pues el resto del año vive junto a sus padres en Suiza.

«Al final los adultos disfrutamos tanto o más que los niños con estas cosas», reconoció Carolina Tapia, quien acudió a la visita real con su hija Amanda, de nueve meses. Todavía es muy pequeña, pero su madre quiere que aprenda las tradiciones propias de España, para que si algún día vuelven a Chile las pueda recordar con cariño. «Es algo nuevo para mí, pero me parece algo muy bonito que quiero que ella adopte», señaló.

Los elfos también sueñan

Acompañando a la comitiva real durante su visita a El Coto estaban Manuel Revilla y Loli Ruiz, los elfos de Sus Majestades desde hace casi una década. «Nos encanta ver a los niños y ayudar a los Reyes con los regalos», comentaron, antes de confesar su predilección por Melchor. «Nosotros también hemos sido muy buenos, esperamos que nos traigan lo que pedimos», añadieron.

La visita de los Reyes de Oriente a San Nicolás de Bari «no sería posible sin la asociación juvenil de la parroquia», como explicó Fernando Fueyo. «Es un día especial para todos, nos invade la ilusión y ver esa inocencia en los pequeños es conmovedor», aseguró el párroco. Para despedir a Sus Majestades, organizaron una chocolatada para compartir con los niños y sus familias.

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