«Las paradas antiacoso son un paso. Hacen falta más», dicen los colectivos feministas y juveniles

«Las paradas antiacoso son un paso. Hacen falta más», dicen los   colectivos feministas y juveniles
Un autobús de Emtusa en la plaza del Carmen.

Lamentan que la decisión no se haya consensuado con el Consejo de la Mujer y plantean la urgencia de desarrollar medidas más amplias para garantizar la seguridad de las mujeres

EUGENIA GARCÍA / CHELO TUYA GIJÓN.

Tristeza, resignación y enfado. Casi a partes iguales. La decisión del consejo de administración de la Empresa Municipal de Transporte Urbano (EMTUSA) de buscar fórmulas para crear paradas antiacoso en la ciudad no ha dejado indiferentes a los colectivos feministas y de jóvenes. Todos han señalado la «tristeza» de tener que adoptar «medidas así en 2018», entienden como un mal menor «aceptar esta propuesta, porque lo importante es llegar seguras a casa» y lamentan «que sea una decisión tomada sin contar con el Consejo de la Mujer».

Blanca Aranda, Lucía Lobato y Jessica Castaño, presidentas de Mujeres Progresistas, Mujeres Jóvenes, y Mujeres Separadas y Divorciadas firman las frases anteriores. A ellas se suman Begoña Piñero, Mariti Pereira y Álvaro Granda. Para la presidenta de la Tertulia Feminista Les Comadres, «todo lo que sea facilitarnos andar por la calle con más seguridad me parece estupendo», mientras que la del Centro de Atención a Víctimas de Agresión Sexual y Maltrato (Cavasym) quiere conocer más detalles «de la propuesta, aún no sabemos en qué autobuses van a hacerlo y cómo».

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Por su parte, el presidente del Conseyu de Mocedá de Xixón resume el sentir de la mayoría: «Es una propuesta a tener en cuenta, pero creemos que sigue siendo necesario un marco más amplio. Por ejemplo, el protocolo ante violencia sexista», en referencia al plan diseñado por el Consejo de Mujer de Gijón y que el Consistorio ha paralizado a la espera de conocer un documento similar, pero de ámbito regional que prepara el Instituto Asturiano de la Mujer.

Mientras llegan las medidas a largo plazo, Lucía Lobato apunta que «es una medida paliativa y una lástima que se tengan que hacer este tipo de servicios, pero creemos que es necesario. La opción de coger un taxi y que te deje en la puerta no todas se la pueden permitir».

«Solo hombres»

Penatambién siente Blanca Aranda. No solo porque «es triste que en 2018 tengamos que tomar una medida de estas características», sino porque en la toma de decisión «no haya participado ni una sola mujer. La fotografía de la reunión que publicó EL COMERCIO, la del consejo de administración de EMTUSA, mostraba a once personas: todas hombres. ¿No hay ninguna mujer con representación en el ente?».

Un enfado que comparte Jessica Castaño. «Hablan de solucionar un problema de las mujeres, pero sin contar con ellas», señaló. La presidenta de Separadas y Divorciadas fue la más crítica con la propuesta de que los autobuses urbanos gijoneses tengan paradas a demanda, para evitar la inseguridad a las mujeres. «Apostamos, mejor, por un timbre de alerta. Que la mujer que se sienta acosada en el vehículo lo pueda tocar y se intervenga contra el acosador. Es más, al acosador se le puede castigar, con la prohibición de utilizar el transporte urbano. Todo antes que victimizar a las mujeres, que es lo que parece que se hace».

No obstante, también comparte que «hay muchos pasos que dar». El primero, «educar a los hombres para que no acosen a las mujeres», apunta Blanca Aranda. Una opinión en la que coincide con Lucía Lobato. Desde Mujeres Jóvenes de Asturias su presidenta señala que «esta es una medida de seguridad extra que podría funcionar, pero la existencia de esta necesidad nos obliga una vez más a denunciar que el problema hay que atajarlo de raíz y la solución no pasa por ponernos más seguridad a nosotras sino por conseguir mediante educación y concienciación ciudadana a que estemos realmente seguras».

Xixón Sí Puede fue la formación que llevó la propuesta al consejo de EMTUSA. La idea es que se autoricen paradas intermedias, fuera de las prefijadas, para garantizar la seguridad de las usuarias. Gijón no sería la primera ciudad en implantar un servicio similar, ya que los autobuses municipalles de Vigo, Terrasa o Bilbao ya permiten estas paradas intermedias, para acortar distancias a las viajeras.

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