El Parque Tecnológico de Gijón, la luz tras «la dramática reconversión industrial»

El Parque Tecnológico de Gijón, la luz tras «la dramática reconversión industrial»
Noeli García y Rubén Vega, en la sede de la UNED. / ARNALDO GARCÍA

Los historiadores Noeli García y Rubén Vega repasaron los cambios de Gijón en los últimos años y el «imaginario colectivo» nacido de la lucha obrera

ÓSCAR PANDIELLO GIJÓN.

Si se centra la mirada en el Gijón de 1979, la carencia de infraestructuras y servicios básicos marcarían la pauta de una ciudad que, en apenas dos décadas, mutó íntegramente. Además, la industria que un día fue motor de la economía local y regional acabaría relegada a un segundo plano tras el cierre de varias empresas emblemáticas. «Esta reconversión fue un proceso dramático que solo pudo ver la luz con la instauración del Parque Tecnológico, una pieza esencial para la ciudad», argumentó la historiadora Noeli García, que ayer participó en la penúltima jornada de curso de 'Historia Social de Gijón en el siglo XX' impartido por la UNED.

En su ponencia, que versó sobre los cambios políticos y sociales en la ciudad desde 1979 hasta 1999, destacó los avances en calidad de vida, la hegemonía política del PSOE y el papel de nuevas instituciones como el Centro Municipal de Empresas, la Fundación Municipal de Cultura, el Patronato Deportivo o el anteriormente citado Parque Tecnológico. «Su papel ha sido fundamental hasta el punto de que es el centro que más empleo crea de Asturias. Creo que Gijón ha respondido ante una reconversión tan traumática y ante el fin de un modelo económico que llevaba vigente muchos años», sostuvo García.

En materia social, la historiadora destacó el paso de un modelo «asistencial» propio de la época franquista a un sistema «universalista» que dio cobertura a minorías y personas en riesgo de exclusión «que nunca antes habían tenido este tipo de derechos».

Para completar la jornada, el profesor de Historia Contemporánea de la Universidad de Oviedo Rubén Vega ofreció una ponencia sobre la 'Memoria del trabajo y creación cultural. Las miradas al pasado industrial'. En ella, Vega recorrió la «traumática adaptación» de una ciudad que ahora apunta al sector servicios tras la decadencia de la industria. En la actualidad, según explica, se rescata esa memoria colectiva «de un pasado obrero y luchador que ya poco tiene que ver con la realidad».

«Frustración» de los jóvenes

Fruto de este cambio de paradigma, explica, las nuevas generaciones de gijoneses han generado cierta «frustración» al comparar su activismo político con el de «los neumáticos quemados y la resistencia que se vivió en El Musel o La Camocha hace no tantos años». A su juicio, este pasado obrero sigue marcando la identidad de los gijoneses, aunque de una manera «cada vez más difusa».

«Recuerdo cuando el exportero del Sporting, Cuéllar, aludió a la lucha del equipo como un trabajo de 'pico y pala debido a que Gijón era una ciudad de raíz minera'. Aunque no sea cierto, está arraigado en nuestro orgullo y muchas veces se alude a ello», subrayó Vega.

Durante su ponencia, el historiador también repasó la incidencia de esta imagen colectiva de la ciudad en el arte. Tanto en la música como en la pintura o en las instalaciones artísticas se han repetido los elementos comunes del pasado industrial. «Avelino Sala, Dixebra o la 'Torre de la Memoria', en Moreda, son algunos ejemplos que se me vienen a la cabeza en este sentido. Si la tierra que pisaban los paisanos de antes estaba clara, la de hoy en día son tierras movedizas», concluyó.

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