La parroquia de la Resurrección agota la repostería de su rastrillo

Voluntarias vendiendo repostería. :: AURELIO FLÓREZ/
Voluntarias vendiendo repostería. :: AURELIO FLÓREZ

E. GARCÍA.

El mercadillo de la parroquia de la Resurrección lleva tantos años celebrándose que ya va «rodado», bromeaba ayer el párroco, Silverio Zapico. En la edición de este fin de semana se constató que la parroquia es extremadamente dulce: marañuelas, frixuelos y todo tipo de repostería habían volado horas antes de que acabara este rastrillo que tiene más de tres décadas. Los beneficios se destinarán al mantenimiento del templo y a ayudar a los parroquianos más necesitados.

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