«Nos pasa por 'probes' e ignorantes»

Eleuterio García, dueño de la marmolería, y Violeta Suárez, ambos en el centro, se encadenaron con parientes y amigos. / JOAQUÍN PAÑEDA

El empresario Eleuterio García y la vecina Violeta Suárez se resisten a dejar la marmolería y la vivienda afectadas por el plan residencial de Solvia | Los expropiados de El Arbeyal se encadenan en protesta ante su inminente desalojo

M. MORO GIJÓN.

«Esto nos pasa por 'probes' e ignorantes. No hay derecho». Eleuterio García, pequeño empresario de marmolería, y Violeta Suárez, residente en una vivienda unifamiliar colindante con el Club Natación Santa Olaya, se amarraron ayer con cadenas en las únicas edificaciones de la zona de El Arbeyal que se han librado de las demoliciones vinculadas al plan residencial que lidera Solvia.

Acompañados de un puñado de parientes y amigos, fue su forma de protestar contra el ultimátum que les notificó el Ayuntamiento para que dejasen libres sus antiguas propiedades y que venció ayer viernes.

A partir de este momento, como señala la orden de desalojo contra ellos, el Consistorio procederá en cualquier momento a hacer efectivo el auto judicial que decretó recientemente el desahucio administrativo. Y para ello solicitará auxilio policial a la Delegación del Gobierno.

La expulsión no se hará efectiva hasta después de las navidades, aunque ellos no se fían

El encadenamiento fue un ensayo del que van a protagonizar a no mucho tardar. No hay intención de intervenir hasta después de las navidades, para dejar transcurrir las fiestas, pero los expropiados no adheridos a la junta de compensación del plan residencial (PERI-01) no se fían. Violeta y Eleuterio avisan de que cuando venga la Policía a expulsarles «vamos a resistir lo que podamos». Desde el 1 de abril sabían que tenían que entregar las llaves a los nuevos propietarios. «Queremos un juicio justo (tienen recurridos los precios de expropiación en los tribunales), que nos paguen lo que vale lo poco que tenemos y que nos quieren quitar para hacer pisos de lujo. Nos lo hemos ganado después de toda una vida de sacrificio. La nuestra y la de mis padres que ya no están y que vieron también en su día cómo la piscina (por el Club Santa Olaya) les birlaba de forma injustificada una finca», aseguró.

«Si aquí no nos atienden marcharemos a buscar justicia a Europa», remarca Violeta, que envalentonada pide que el día que vengan a separarles a ella y a su marido de su perro y las pitas «traigan también un ataúd». Eleuterio señala que si se ve obligado a salir de su marmolería no le quedará otra que cerrar el negocio y quedarán en la calle cuatro obreros.

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