El «peor momento» del Oceanográfico

Alma Hernández lee el manifiesto junto a sus compañeros a las puertas del Oceanográfico. / J. PAÑEDA

Alma Hernández Personal del centro gijonés se suma a la protesta nacional por la falta de presupuesto

LAURA CASTRO GIJÓN.

«El Oceanográfico se encuentra en el peor momento de su dilatada historia». Así lo aseguran 24 trabajadores de la sede gijonesa que se sumaron ayer a las reivindicaciones de los otros ocho centros que integran el Instituto Español de Oceanografía (IEO) con la lectura de un manifiesto «en defensa de esta institución centenaria que agoniza por la dificultad para ejecutar sus presupuestos».

Critican que el aumento del número de proyectos no haya ido acompañado de una «necesaria modernización». Es más, inciden en que desde 2013 hasta 2017 la ejecución presupuestaria se rebajó del 90 al 50%. Unos recortes que, aseguran, «no se justifican por el contexto de crisis, pues esta tendencia tan acusada no se aprecia en el resto de organismos públicos de investigación». Además, destacan, el Oceanográfico se vio «incapaz» de gastar el importe adjudicado en 2017 y eso «ha llevado a un ajuste adicional en bienes y servicios que solo permite disponer para 2018 de un 30% de lo presupuestado en el año anterior».

A estos recortes se suma el retraso en la aprobación de las cuentas estatales para el presente ejercicio. «Una cosa es que nos apretemos el cinturón y otra es que no podamos gastar ni un solo euro del presupuesto que tenemos concedido», señala Javier Cristobo, director del Oceanográfico de Gijón, quien añade que «hay investigadores que han competido en el ámbito nacional y en el europeo para conseguir fondos de los que ahora no les dejan disponer».

Desde 2013 hasta el año pasado los presupuestos sufrieron una merma del 40%

Para Alma Hernández, investigadora del Oceanográfico gijonés, el problema va más allá de los presupuestos generales. «El hecho de que no se hayan aprobado es la excusa que nos ponen, pero todo apunta a una mala gestión del organismo», indica. Esta «dramática» situación conlleva que muchas de las investigaciones nacionales y europeas estén bloqueadas ante la imposibilidad de realizar gastos. «No podemos comprar equipos ni instrumental de laboratorio y tampoco podemos contratar nuevo personal», detalla Hernández. Reiteró las críticas vertidas a principios de este mes por Cristobo, quien destacó que habían pasado de 50 a 30 investigadores contratados en solo cinco años y que advertía ya en ese momento que había «estudios de más de veinte años de trabajo en riesgo».

«Pérdida de prestigio»

El manifiesto recoge que esta situación de «parálisis estructural» conlleva «una pérdida de prestigio de la institución y de los profesionales» que trabajan en ella. Los trabajadores aseguran que ya han transmitido estos problemas al equipo directivo del Instituto Español de Oceanografía en múltiples ocasiones sin que hayan logrado remediarlos. «Los empleados de las áreas técnicas, administrativas y de investigación están enormemente preocupados por el colapso que está sufriendo la institución y observan con asombro el nivel de conformismo del equipo directivo», recriminan.

Asimismo, recuerdan que el Oceanográfico, integrado por trabajadores altamente especializados, es el organismo asesor en materia de pesca y medio ambiente marino del Gobierno y representa a la nación en numerosos foros científicos nacionales e internacionales. Por eso, Cristobo criticó la carencia de disponer de un ministerio propio. «Pertenecemos al de Economía, Industria y Competitividad. No tenemos un representante con peso que nos defienda», lamenta el director del centro gijonés.

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