El pequeño Rubén permanece aislado tras su trasplante

Rubén Menéndez, en su cámara de aislamiento, en los días posteriores a la operación. / G. M.
Rubén Menéndez, en su cámara de aislamiento, en los días posteriores a la operación. / G. M.

El niño gijonés de 19 meses descansa en el hospital Vall d'Hebrón a la espera de que su nueva médula genere glóbulos blancos

ÓSCAR PANDIELLO GIJÓN.

Después de lanzar un mensaje de auxilio por la salud de su hijo, los padres de Rubén Martínez, de tan solo 19 meses, aguardan ahora a que la nueva médula del niño se asiente. El pequeño gijonés, con síndrome de Hurler -que afecta al correcto funcionamiento de su médula desde el nacimiento-, lleva quince días luchando por no rechazar el transplante que lo mantiene aislado en una cámara especial del hospital Vall d'Hebrón, en Barcelona. Hasta allí fue con su padre Gabriel Menéndez, que en mayo se ponía en contacto con EL COMERCIO para contar la historia de su hijo y, de esta forma, tratar de concienciar sobre la importancia de donar médula y sangre del cordón umbilical.

«Rubén se encuentra ahora dentro de lo normal. Es un proceso lento y hay algunos días que los pasa peor que otros. El personal del centro le está medicando ya que ahora mismo tiene mucositis, una irritación del sistema digestivo normal después de estas intervenciones», resume Martínez. En el caso de Rubén, el cordón umbilical compatible vino de Estados Unidos. Con la posibilidad del transplante sobre la mesa, a esta familia gijonesa se le abrió la puerta para realizar la operación en varios centros del país. «Nos decidimos por el Vall d'Hebrón porque es un hospital pionero en este tipo de operaciones. Rubén tiene una enfermedad metabólica rara y aquí es donde más transplantes con éxito se han realizado en todo el país», sostiene su padre.

El aislamiento al que está sometido ahora el pequeño gijonés responde a una ausencia de defensas. Las tres primeras semanas después de la intervención, según explica su padre, el recuento de glóbulos blancos está a cero. Esto es, cualquier familiar o enfermero que tenga que acceder a la sala donde se encuentra Rubén tiene que pasar por estrictos controles de higiene para asegurar que ningún agente externo entre en contacto con el menor. «De momento, aunque tenga picos de fiebre y a veces esté irritable, el proceso va dentro de lo normal. Ahora queda esperar a ver si rechaza la médula del donante o la incorpora y empieza a generar glóbulos», asevera su progenitor.

Importancia de la donación

De este traumático proceso, sin embargo, Gabriel saca varias lecturas para la esperanza. Primero, anima a todos los padres a donar la sangre del cordón umbilical de sus recién nacidos, un gesto que puede contribuir a «salvar muchas vidas». «No te das cuenta de esta realidad hasta que la vives. En esta planta hay muchos niños, algunos a los que les han transplantado incluso dos veces. Hay muchos más casos de los que pensamos», enfatiza el padre. Por otro lado, la importancia de una sanidad pública de calidad sobresale en estos casos de urgencia. La operación, sufragada por la Seguridad Social, habría ascendido a una cantidad cercana al medio millón de euros, una situación que excluiría a buena parte de los menores que hoy en día reciben atención en muchos centros de España.

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