Peregrinación a La Providencia

Parte de los participantes, frente a la capilla de La Providencia, con una bandera de España y otra del club. / ARNALDO GARCÍA

El Club de Regatas cumplió con su tradicional marcha a pie

I. VILLAR GIJÓN.

Comenzó hace más de una década como la iniciativa de un grupo de socios «que se reunieron para caminar», pero ya se ha convertido en una cita ineludible del calendario social de la entidad. El Real Club Astur de Regatas cumplió ayer con su peregrinación anual hasta La Providencia, en la que participaron ochenta personas. Como es habitual, se planteaban dos opciones para cubrir los casi doce kilómetros que separan las instalaciones del club en las faldas del Cerro de Santa Catalina de la ermita situada en las inmediaciones del cabo de San Lorenzo. La primera era corriendo, alternativa que suelen elegir uno de cada diez participantes pero que esta vez contó con manos participantes. La mayoría optaron por caminar a ritmo de paseo, bien por la senda litoral o por otros itinerarios, al ser una ruta libre. También hubo quien se desplazó en bicicleta, taxi o autobús, siempre con el objetivo de confluir antes del mediodía en la capilla de La Providencia, para participar en una ofrenda a la Virgen. La oración corrió a cargo de un socio.

Finalizado el acto religioso, los participantes recorrieron el camino inverso hasta las instalaciones del club, donde se celebró un pequeño pincheo «para que todos pudieran reponer fuerzas».

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