Los peregrinos tendrán su albergue en otoño

Los andamios cubren todas las fachadas de la Casa Paquet. / FOTOS: DANIEL MORA

La Casa Paquet comienza su transformación, que durará ocho meses, con una inversión de casi 750.000 euros | El inmueble quedará dividido en dos zonas diferenciadas, turística y de alojamiento, con accesos, servicios y horarios independientes

CRISTINA TUERO GIJÓN.

Bajo los andamios, el palacio de inspiración renacentista que corona el acceso a Cimavilla por la calle Fermín García Bernardo pierde parte de su majestuosidad. Pero, en realidad, el inmueble que bajo el diseño de Miguel García de la Cruz se levantó en 1918 ha comenzado una transformación que le devolverá todo su esplendor. Gijón recuperará la Casa Paquet el próximo otoño transformada en albergue de peregrinos y en punto de información turística.

Cuatro años después de que el Ayuntamiento iniciara las negociaciones con la Fundación Oscus (Obra Social y Cultural Sopeña), y tras un largo periplo administrativo que concluía en octubre del año pasado con la adjudicación a la firma Bauen del proyecto, las máquinas y los obreros han entrado en el edificio. Estarán dentro un total de ocho meses, tiempo que emplearán para acometer una rehabilitación integral de su interior que costará casi 750.000 euros, y que respetará escrupulosamente la catalogación de protección integral de la edificación.

EL COMERCIO ha realizado un recorrido por el interior del inmueble y ha comprobado in situ de unos trabajos que dejarán en perfecto estado de revista una superficie útil de mil metros cuadrados, repartida en tres plantas, y que «pondrá en valor el edificio siguiendo el criterio empleado en la Escuela de Comercio». Quien lo resalta es María López Castro, directora del área de Infraestructuras, que incide en que «lo importante es el edificio en su época, no que el técnico que acometa la rehabilitación deje su impronta, y se acabe imponiendo la nueva arquitectura frente a la antigua».

El proyecto de intervención que firma el arquitecto Álvaro Ron, y que supervisan desde el Ayuntamiento Javier Uría y Jesús Sotelo, plantea ese edificio con dos usos: el turístico, que tendrá su acceso por la calle Fermín García Bernardo, y el de albergue de peregrinos, cuya entrada será por Oscar Olavarría, y que contará con 59 plazas. Ambos servicios tendrán horarios independientes.

Puerta cerrada

Las coincidencias en cuanto a superficie corresponderán a las plantas baja y primera, aunque en ambos casos estarán perfectamente delimitadas por un puerta que permanecerá cerrada. Ese acceso, no obstante, será franqueable para que las personas con movilidad reducida lleguen a la habitación habilitada para ellos.

Aquellos que accedan a la Casa Paquet en busca de información se encontrarán la denominada 'Aula de Cultura' en la que se plantearán exposiciones temporales o permanentes que estarán relacionadas con aspectos del Camino de Santiago. Concretamente, habrá tres salas multimedia comunicadas entre sí, sobre la Ruta del Norte, sobre Gijón y sobre Asturias.

El resto del espacio de la primera planta estará destinado a las instalaciones, dependencias y dormitorios -habrá tres que mirarán al paseo de Claudio Alvargonzález- propios del albergue. El proyecto que ejecuta Bauen y que tutelan Álvaro Fernández, como jefe de obra, y Luis Murillo, como encargado, contempla, para separar la zona de descanso propiamente dicha, con la recepción y atención a los peregrinos, una área de servicios. Estará equipada con taquillas, armarios, microondas, lavadoras-secadoras o máquinas de vending.

El acceso a la zona turística de la primera planta se llevará a cabo por la escalera monumental, cuya vidriera histórica se encuentra en rehabilitación, que «cogerá una importancia especial» ya que desemboca en la 'zona noble' del palacio. En ella se repartirán otras tres salas de exposiciones, una biblioteca (que saldrá a la terraza situada en la esquina de la calle Fermín García Bernardo con Claudio Alvargonzález) y la capilla, desacralizada, que será únicamente para uso oratorio interno. También aquí se ubica el baño catalogado, sin uso, pero que mantendrá su configuración original.

Los trabajos en esta zona se reparten entre suelo y paredes. En el primer caso, la recuperación del suelo de madera pasa actualmente por un tratamiento contra la polilla. En las paredes, hay trabajo manual en molduras y techos, y también en el entelado de una de las salas de exposiciones mas amplia. Arancha Platero, Eva González y Ana Belloc son las tres restauradoras - de la misma empresa que actuó en muchas salas del Palacio Real de Madrid- que intentan recuperar el esplendor del «damasco con urdimbres de seda y tramas de algodón» que cubre la estancia y que se encuentra bastante deteriorado por la acción de la humedad y del exceso de luz.

Por cierto que uno de los mayores handicaps del edificio serán los ventanales «que no sabemos si podremos salvar, porque no cumplen ninguna condición ni de estanqueidad, ni de habitabilidad». En este caso, será necesario sustituirlos aunque, como ocurriera en la Escuela de Comercio, «no cambiará la configuración exterior del edificio» porque se reproducirán fielmente.

Nueva escalera

Para acceder a las plantas superiores del albergue ha sido necesario construir una nueva escalera, por el antiguo patio de luces, ya que la existente de servicio, aunque se mantendrá, «no cumple ninguna normativa». El bajo cubierta será íntegramente para albergue con seis dormitorios y estancias comunes. Aquí la intervención será más «fuerte» debido a que la volumetría hace necesario levantar las zonas de paso dos metros.

No obstante, se trata de una planta en la que «no se necesita ser tan respetuosos porque no hay nada de valor».

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