«Los perros suponen una motivación muy importante para los niños»

Uno de los alumnos en plena interacción con el perro. Al fondo, el director general de la Asociación Entrecanes; la directora del colegio Santa Olaya, Rocío Paz; la alcaldesa, Carmen Moriyón, y la concejala de Educación, Montserrat López, observan atentamente. / DAMIÁN ARIENZA

P. SUÁREZ GIJÓN.

Los alumnos de 2º de Primaria del colegio público Santa Olaya vivieron en la mañana de ayer una jornada atípica que tardarán tiempo en olvidar. En gran parte debido a la presencia en clase de una nueva compañera, con cuatro patas y mucho pelo. Nada más y nada menos que Danka, un golden retriever de la Asociación Entrecanes, que ayudó ayer a los pequeños a entender por qué son provocadas algunas emociones y como gestionarlas. «La presencia del perro es el eje principal en torno al cual se van desarrollando diferentes juegos a través de los que intentamos hacer entender a los alumnos como qué es y cómo funciona la inteligencia emocional», explicó Óscar Bueno, director general de la asociación, que actualmente cuenta con diez perros repartidos en diferentes centros, tanto de educación primaria como de educación especial. «El perro supone una motivación muy importante para los niños. Hace las sesiones mucho más lúdicas y provoca que los alumnos tengan más ganas de trabajar ciertos temas», contó.

Según afirman desde la asociación, en el caso de la inteligencia emocional, el contacto con el perro permite extrapolar los resultados a las familias. «Es un ejercicio muy positivo con grandes resultados», resaltan.

Bajo la atenta mirada de Bueno, y con la ayuda de Beatriz Molina y Nerea Villarroel, monitoras de la asociación, los pequeños, divididos en dos equipos, fueron interactuando con una obediente Danka a través de un juego en el que debían responder a diferentes preguntas sobre las emociones y los sentimientos.

Preguntas como '¿qué hacer cuando estás triste?' o '¿cuál es la diferencia entre sentimientos y emociones?', que los pequeños corrían a consultar en sus apuntes. Tras cada pregunta, dependiendo de si la respuesta había sido la correcta, los alumnos recibían un determinado número de fichas. Al final del juego, el equipo que más fichas había conseguido realizó junto con el perro diferentes habilidades.

Asombrados

Sin embargo, no solo Danka centró las miradas. Al fondo de la sala, la alcaldesa Carmen Moriyón, presenciaba la escena atentamente. Junto a ella, la concejala de Educación y Cultura, Montserrat López, tampoco perdía detalle de la sesión. «Esto sí que no nos lo esperábamos, ¿verdad?», preguntó una de las monitoras a los alumnos, que observaban superados por la cantidad de novedades que estaban viviendo en cuestión de una hora.

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