La pesca asturiana, preocupada ante una posible reducción de las cuotas

Un pescadero muestra un espectacular ejemplar de merluza. / PAÑEDA
Un pescadero muestra un espectacular ejemplar de merluza. / PAÑEDA

La Comisión Europea negocia la próxima semana un nuevo reparto que podría reducir un 30% las capturas españolas de merluza del Cantábrico

E. C. GIJÓN.

El Consejo de Ministros de Pesca de la Unión Europea negociará los próximos días 11 y 12, es decir, lunes y martes de la próxima semana, el siempre complicado acuerdo sobre las posibilidades de pesca de cada país para el ejercicio siguiente, que este año se afronta, básicamente, con una propuesta de reducción de las capturas de merluza del Cantábrico del 30%.

Esa mera posibilidad ha disparado todas las alarmas de la flota tradicional asturiana, cuyos representantes consideran que trabajan ya al límite y que una nueva disminución de cupos abocaría a muchos barcos al desguace.

Tradicionalmente, las negociaciones son largas y tensas y acaban matizando las propuestas de la Comisión, pero también es habitual que las cantidades finales no supongan un vuelco de los planteamientos iniciales, así que las expectativas son poco halagüeñas.

La Federación de Cofradías de Pescadores de Asturias ha expresado ya que el principal problema lo plantea la merluza, debido a que es la especie que proporciona la mayor parte de los ingresos a una buena parte de la flota regional, hasta el punto de que no parece que incrementos significativos de chicharro y gallo, un 21 y 20%, respectivamente, puedan paliar los recortes de merluza y pixín, en este caso un 2%, según la propuesta europea.

Dimas García, presidente de la citada Federación de Cofradías, apunta ya dos ideas si es que llega a producirse, como parece probable, algún recorte. Una sería la aplicación de algún tipo de paro biológico, es decir, el amarre temporal de la flota para dejar descansar los caladeros, pero con compensación económica de las administraciones. La segunda alternativa sería un reparto de la cuota más acorde a la realidad, ya que la flota artesanal entiende que los arrastreros tienen más derechos de pesca de los que necesitan, porque no suelen alcanzar los cupos, mientras que pincheros y volanteros tienen que limitar su actividad.

España apoya la pesca sostenible, pero entiende que los objetivos deben ser alcanzados a un ritmo que no ahogue al sector, es decir, con plazos de transición.

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