Los pescadores estudian pedir una prórroga en la campaña de ocle

Deficientes condiciones atmosféricas recortan los días de faena y merman la rentabilidad en el proceso de secado previo a la comercialización

E. C. GIJÓN.

José Manuel García Artime, coordinador de media docena de la casi treintena de embarcaciones que este año faenan en la campaña de recolección de ocle por el método de arranque, se muestra razonablemente satisfecho con el desarrollo de la actividad al finalizar el segundo de los tres meses que componen el periodo habilitado de trabajo. Buena calidad del producto y deficientes condiciones atmosféricas son, según lo manifestado por la citada fuente, las características fundamentales de la campaña de este año, que comenzó con demora por la denuncia presentada en Llanes contra la resolución reguladora de la actividad, que este año incluyó como explotable un campo de la zona más oriental de la región.

En la parte positiva. José Manuel García destaca que la gran calidad de las algas entre Tazones y Ribadesella está concentrando la extracción en esa zona, de forma que probablemente la próxima semana se acabe el cupo y haya que desplazarse hacia campos más próximos a Gijón y Luanco. En el caso del ocle, la calidad viene delimitada por la longitud, la limpieza de arena y la ausencia de mezcla de otras especies, como la cintilla o la babosa, «que son parásitos».

Los pescadores, asegura García, son los primeros interesados en que la extracción no perjudique la regeneración natural de los campos y, en ese sentido, considera que la longitud de las algas demuestra que su actividad no supone un perjuicio. Sobre la situación en zonas más explotadas históricamente, como es la próxima a Gijón, el experto indicó que las obras de ampliación de El Musel ocasionaron zonas de «sombra» al abrigo del gran dique que hicieron desaparecer cerca del 80% de los campos de ocle, «pero, afortunadamente, ya empiezan a aparecer 'brotes verdes', como se dice ahora».

Otro aspecto positivo de la campaña, aunque ya se dio el pasado año, es que la disminución de la competencia de las algas procedentes de Marruecos ha revalorizado la producción asturiana, que se paga este año a 3,5 euros el kilo seco. Marruecos ha limitado las exportaciones para garantizar el abastecimiento de su mercado interior y eso ha favorecido, indirectamente, a los pescadores asturianos.

Hay que tener en cuenta, en todo caso, que el peso de las algas secas se reduce a menos de una tercera parte respecto al peso en húmedo, que es el que cuenta a efectos de cupo. Además, según José Manuel García, la merma es aún mayor si el secado no se realiza con la rapidez adecuada, que es algo que está ocurriendo por el poco soleado verano que tenemos. De esa forma, mil kilos extraídos del agua se quedan en 230 a la hora de la venta, lo que supone una pérdida próxima a 140 euros cada tonelada respecto a un secado normal.

Mar de fondo

El sol y la lluvia, como se podrá entender, condicionan el secado, pero no la extracción. Sin embargo, no todos los días es posible faenar. Por una parte, la norma obliga a parar los fines de semana (sábados y domingos) porque existe un descanso obligatorio igual al de cualquier otra actividad pesquera. Por otra, la mar de fondo sí impide en ocasiones trabajar con eficacia y seguridad.

José Manuel García estima que una cuarta parte de los días hábiles se han perdido o no se ha podido trabajar en condiciones adecuadas por mala mar, de forma que los pescadores están pensando en solicitar una prórroga de la campaña, que tradicionalmente finaliza el 30 de septiembre. Cabe recordar, a ese respecto, que el comienzo de la temporada se produjo también con retraso, debido a la aplicación temporal de medidas cautelares al hilo de la ya citada demanda, que todavía está pendiente de resolución.

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