Un pesquero portugués se va a pique tras chocar cuando entraba a El Musel

El 'Saramago', un pesquero portugués que suele atracar en El Musel, quedó varado cerca del Muelle de la Osa. / JOAQUÍN PAÑEDA
El 'Saramago', un pesquero portugués que suele atracar en El Musel, quedó varado cerca del Muelle de la Osa. / JOAQUÍN PAÑEDA

Salvamento Marítimo y Bomberos comprobaron que el hundimiento era inevitable y lo llevaron a una zona poco profunda donde permanece varado

AIDA COLLADO GIJÓN.

Un desgraciado accidente provocó la noche del viernes que un barco pesquero se fuera a pique en El Musel. Por suerte, no hubo que lamentar daños personales. La tripulación y el patrón del buque se encuentran en perfecto estado, pero el pesquero, de nombre 'Saramago' y bandera portuguesa, quedó varado en el puerto gijonés, a la espera de que pueda ser reflotado. Capitanía Marítima investiga desde ayer lo ocurrido. Fueron los ocupantes de la embarcación quienes comunicaron que el lamentable suceso podría haber estado causado por un fallo mecánico. Al parecer, cuando el barco realizaba la maniobra de entrada a El Musel -la misma que había realizado los días anteriores para entrar al anochecer, tras la jornada de pesca- un error del piloto automático habría causado el choque con el morro del Muelle Moliner (donde se encuentra la terminal de graneles sólidos).

Esto provocó la apertura de una vía de agua que, sin embargo, no impidió que el pesquero pudiera continuar con la maniobra y atracar junto a la fábrica de hielos. Una vez allí y con la tripulación en tierra, comenzaron las labores para intentar evitar su hundimiento.

Como el accidente tuvo lugar en el puerto, la operación estuvo dirigida por la Autoridad Portuaria de Gijón, que recibió los primeros avisos de lo ocurrido pasadas las once de la noche. Salvamento Marítimo y bomberos prestaron una ayuda que resultó capital. En un principio, intentaron sacar el agua que entraba al barco, haciéndolo peligrar. Para ello utilizaron varias bombas de achique. Pero, en un momento determinado, vieron que ni de este modo ni de cualquier otro podrían evitar que la embarcación se fuese a al fondo.

Fue entonces cuando decidieron trasladarlo al antiguo desguace, a aguas mucho menos profundas y peligrosas, con la intención de facilitar al máximo las posteriores labores de recuperación. No fue posible llegar. El 'Saramago' quedó varado entre el Muelle de Rendiello y el de La Osa, adonde se dirigía. De hecho, se encuentra a muy pocos metros de este último.

Barrera antipolución

Una vez tocó fondo, se procedió a la colocación de barreras antipolución. Un total de 75 metros de material absorbente y cualidades técnicas muy concretas, con los que rodearon el barco para evitar que un posible escape de combustible (se cree que alberga unos 17.000 litros) u otros materiales contaminantes fuesen vertidos al mar. La situación parece estar completamente controlada, ya que ayer la Policía Portuaria no comunicó ningún incidente en relación a la carga.

Por la tarde, comenzaron las labores de preparación para el reflotamiento, que previsiblemente se llevará a cabo ya la próxima semana. A la espera de que esto ocurra, el incidente se zanjó sin consecuencias graves. Sí llamó la atención de quienes se acercaron a El Musel, aunque no estuvo demasiado frecuentado durante el día de ayer, sábado. «Esto no es algo que se vea todos los días», comentaban algunos pescadores y trabajadores del puerto.

Alguno de ellos había presenciado las actuaciones orientadas a salvar el barco. «Venía a descargar, casi seguro que xarda, cuando dio con el muelle por un fallo con el timón», explicaron una vez concluida la operación.

El caso de Lastres

No se trata de algo que se produzca de forma habitual. «Esto ye tremendo, porque se trata de un barco en condiciones, un buque de verdad, y no de una lanchina. No ocurrió por un desplazamiento de carga, que fue lo que pasó en Lastres, fue un fallo mecánico», apuntaban.

Se referían de este modo al reciente vuelco del 'Alvi', hace solo cinco días. Mil kilogramos de xarda se fueron entonces al fondo del mar. La embarcación con base en Santoña (Cantabria), participaba esos días en la campaña de xarda y se dio la vuelta en el puerto de Lastres después de que la carga que llevaba se moviese durante las maniobras para desembarcarla.

El pesquero, de 9,9 metros de eslora y en servicio desde noviembre de 2004, había comenzado la jornada a las seis de la mañana y arribado al puerto de Lastres a mediodía. El miércoles, una grúa de 35 metros de pluma y con capacidad para levantar más de cien toneladas, realizó durante tres horas largas las maniobras necesarias para enderezarla con éxito.

Lo acontecido en Gijón, señalaron, «no tiene nada que ver». Aunque la explicación es simple: «Los barcos no están hechos para embestir contra los muros».

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