Piles-Infanzón gana en seguridad

José Antonio García, vecino de El Llano, circula con su bicicleta a la altura del Somió Park por un tramo con nuevo asfalto. / DANIEL MORA
José Antonio García, vecino de El Llano, circula con su bicicleta a la altura del Somió Park por un tramo con nuevo asfalto. / DANIEL MORA

La eliminación de los baches llena de ciclistas y motoristas la carretera de Somió | Los conductores también ensalzan las mejoras del nuevo firme. Queda por reasfaltar un tramo de medio kilómetro afectado por obras de la EMA

MARCOS MORO GIJÓN.

«Ha sido como pasar de la noche al día». La gráfica descripción es de un vecino de Somió que se acercó ayer en coche a comprar el pan dominical al obrador que Masymas tiene en el número 9 de la carretera Piles-Infanzón. Los usuarios de esta carretera (antigua AS-247) cedida hace una década por la comunidad autónoma al Ayuntamiento afirman «estar encantados» con la desaparición de los baches que durante años pusieron a prueba los amortiguadores de los vehículos. El joven Eder Mejuto es uno de ellos. Vecino de La Arena, asegura que usa casi a diario esta vía bien por motivos laborales -trabaja en hostelería en La Placina de Somió- o bien por motivos de ocio -cuando tiene tiempo libre va a surfear a Rodiles y Playa España-. «Hasta hace nada pasar por aquí era un martirio por la cantidad de baches que te iban saliendo al paso. Cuando iba a coger olas con la furgo vieja parecía que ibas en un barco», rememora. «Ahora da gusto», añade.

Alberto Lobato, gasolinero en la única estación de servicio que hay en Somió, explica que sus clientes están muy satisfechos con la reparación del deteriorado firme de la carretera. «Era una necesidad», remarca. Desde su privilegiada perspectiva asegura que últimamente ve «pasar a los coches más rápido desde que arreglaron la calzada; la desaparición de los baches parece que anima a pisar más el acelerador». Y eso a pesar de que cerca de la gasolinera hay un radar móvil y el límite de velocidad es de 50 kilómetros por hora en toda la vía.

Otro de los aspectos más llamativos que ha traído consigo la renovación integral del firme de Piles-Infanzón es la mejora desde el punto de la seguridad vial. Una mejora que ha hecho que motoristas y ciclistas vuelvan a transitar en gran número por una vía que hasta hace poco solían evitar. Dentro del segundo grupo, el de los ciclistas, se encuentra José Antonio García, vecino de El Llano, que ayer aprovechó el espléndido día para subir hasta el Alto del Infanzón por la remozada carretera: «Subir por aquí ahora es una maravilla. Los coches tienen amortiguadores para absorber los golpes de los baches, pero yendo en bicicleta nada te protege y acabas con todo el cuerpo machacado. Eso ha cambiado con el nuevo firme».

De la mejora en seguridad para ir en scooter da fe Ricardo Rey, motorista y vecino de Cabueñes. «Yo antes procuraba no pasar por aquí para evitar sustos con algún coche que, por evitar los baches, a veces invadía el carril contrario en plena curva», señala. Rocío Rubiera, propietaria del bar El Tasqueru, en el Alto de Infanzón, también está exultante con el reciente arreglo de la carretera. «Antes daba miedo subir hasta aquí en coche por los baches y hundimientos del terreno con los que he tenido que convivir durante 23 años», apunta.

La empresa CGS, contratada por el Principado para estas obras, ya ha renovado el firme y pintado a lo largo de más de cinco kilómetros de calzada. Queda por asfaltar solo un tramo de medio kilómetro pasada la urbanización de la Colonia del Pisón hasta un poco antes del cruce del desaparecido kiosco de El Peru. Se trata de un tramo donde la EMA está renovando conducciones. Hasta que la empresa de aguas no acabe su tarea no se podrá echar el nuevo aglomerado. También le resta acabar con la señalización vertical y cambiar las barreras de protección (quitamiedos).

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