«La plaga de la avispa asiática ya está a las puertas de las ciudades»

Juan Prado sostiene una de las trampas caseras. / ARNALDO GARCÍA

Juan Prado, coordinador de 'Stop Velutina Asturias' y profesor jubilado de Ganadería y Apicultura explicará este lunes a los vecinos de Leorio cómo combatir al temido insecto

PABLO SUÁREZ GIJÓN.

La avispa asiática continúa ganando terreno no solo en la zona rural sino también en las ciudades. Juan Prado, profesor jubilado de Ganadería y Apicultura, trata de concienciar sobre este peligroso insecto, cuya picadura puede ser letal, en charlas como la que tendrá lugar hoy, a las 19.30 horas, en la parroquia de Leorio, donde también enseñará a crear trampas selectivas. El pasado viernes instruyó sobre cómo cazar a esta avispa a personal de los cuerpos de bomberos y policía.

-¿Cuál es la solución a la plaga de la avispa asiática?

-A día de hoy es completamente imposible de erradicar. Solo podemos intentar controlarla, para lo que es clave que la gente sea consciente del problema y capaz de identificar nidos y trampear a las avispas reinas.

-¿Es fácil reconocer con claridad a este tipo de insecto?

-Es muy fácil. Tiene el tórax negro y las patas amarillas. Si alguien ve una avispa con patas amarillas, no hay duda: es la avispa asiática.

-¿Cuál es entonces el procedimiento para actuar contra ella?

-Lo ideal es la colocación de trampas en las zonas donde tiene mayor presencia. Si no, el primer nido o nido embrión es el más fácil de destruir. Es el que hacen las avispas reinas para sacar a la primera prole. Tiene las dimensiones de una pelota de tenis y pueden estar en lugares como buzones, garajes o alféizares de las ventanas. A partir de ahí, los siguientes nidos precisan de la intervención de profesionales, ya que pueden llegar a medir más de un metro de altura y son bastante peligrosos, puesto que los aguijones de esta avispa traspasan sin problemas los trajes de apicultor.

-Además del problema que supone para el sector apícola, ¿existe un riesgo real para el medio ambiente?

-Un riesgo grandísimo. Se trata de una avispa carnívora con unas mandíbulas muy fuertes. Yo he sido testigo de cómo un enjambre se comía un ratón e, incluso, un caballo enfermo. Se puede imaginar entonces la facilidad que tienen para acabar con insectos. Sin embargo, especialmente graves son las consecuencias que tienen en la polinización, que es un proceso clave para mantener el orden natural. Si las avispas se comen a los polinizadores, el proceso va quedando interrumpido. Otro de los problemas derivados de esta situación, es una rotura de la cadena trófica, que hace que especies como las golondrinas vayan quedando sin alimento.

-¿Cuentan con algún apoyo por parte de la Administración?

-No son conscientes del grave problema que supone para el medio ambiente y, en consecuencia, no están haciendo nada para ponerle remedio. Desde el Principado habían desarrollado un nuevo protocolo de actuación, pero la semana pasada comunicaron que se cancelaba por causa de la prórroga presupuestaria. No estamos lejos de que ocurra alguna desgracia. En Galicia ya ha muerto gente a causa de reacciones alérgicas, porque, aunque el veneno de la asiática es menos fuerte que el de la europea, la cantidad que inyecta es mayor.

-¿Ya está en las ciudades?

-La plaga de la avispa asiática ya está a las puertas de las ciudades. En Bilbao, el segundo tipo de avisos que atienden los bomberos es por problemas con estas avispas.

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