El plan de movilidad ve factible bajar a la mitad los humos de los coches en seis años

El plan de movilidad ve factible bajar a la mitad los humos de los coches en seis años

El presupuesto ronda los 38 millones y la partidas más importantes son para aparcamientos disuasorios y la peatonalización del área de Cimavilla

ELENA RODRÍGUEZ GIJÓN.

Como seis campos de fútbol. 57.000 metros cuadrados es la superficie dedicada a aparcamiento en el entorno que comprende el Parque Científico, el Hospital de Cabueñes, el tanatorio, la Laboral y el edificio del Intra, exceptuando el campus y el Botánico, para la utilización de sus usuarios. «Es una barbaridad de derroche de suelo valioso, tratándose de la Milla del Conocimiento», dice el jefe del Servicio de Tráfico y Regulación Vial del Ayuntamiento de Gijón, Ignacio Díaz, acerca de este cálculo que ha hecho sobre un área con capacidad para albergar 5.000 coches. «Cuanto más espacio para estacionar, más optamos por el vehículo particular. Es un efecto llamada», indica.

Díaz ha participado esta semana en las jornadas de la cátedra Xixón Sostenibilidad, donde recordó que el Modelo Estratégico de Movilidad Sostenible para el periodo 2018-2024 busca «desincentivar -no prohibir ni demonizar- modos de transporte no sostenibles en la ciudad», como son los vehículos particulares.

Dos kilos al día

Y para tomar conciencia de ello aportó datos muy gráficos de contaminación. La emisión de dióxido de carbono (CO2) que genera el transporte en general en un día laborable medio en Gijón es de 530,34 toneladas, lo que representa que «cada gijonés, por movernos, generamos dos kilos de CO2 diarios. El aporte a las emisiones globales de este gas es de alrededor de 1,9 kilos diarios por habitante».

De esa cifra global, 510 toneladas corresponden a los turismos privados, que realizan el 36,8% de los viajes que se hacen al día en el concejo gijonés (272.374 de los 739.592 trayectos diarios), frente al 11% de los del transporte urbano y el 52% de los peatones, «lo que demuestra que Gijón se puede recorrer perfectamente de oeste a este».

Ésta es la radiografía de un presente en el que «el tráfico es la mayor fuente de contaminación en el centro y la zona este de la ciudad. No así en la oeste, por las industrias, aunque el tráfico también suma». ¿Qué hacer a futuro? El jefe del Servicio de Tráfico dibujó dos escenarios: el realista y el ambicioso. Este último se refiere a la aplicación en esos seis años de todas las medidas planteadas en el modelo de sostenibilidad.

De esas iniciativas se centró fundamentalmente en tres. La primera: la apertura de cinco aparcamientos disuasorios, con servicio de autobuses lanzadera, para evitar la entrada de coches en el centro y que estarían en el entorno de Las Mestas y El Molinón, Nuevo Gijón -en una zona comprendida entre El Llano y Pumarín-, El Natahoyo y Poniente. La segunda sería la creación de espacios intermodales (la propia estación, a la altura del Museo del Ferrocarril; la plaza del Humedal, en la Milla del Conocimiento, El Llano y La Calzada) y la tercera, la reorganización del transporte público.

En el escenario realista, en el supuesto de que no todas pudiesen llevarse a cabo por impedimentos económicos, Díaz ve factible rebajar esas 510 toneladas de CO2 que generan los turismos en un día laborable a 276. Supondría una disminución del 46%, casi la mitad. Y, en el mejor de los escenarios, la bajada sería del 70%, al dejar ese dato en 158 toneladas.

El menor uso del automóvil, con esa reducción de 372 toneladas, implicaría uno mayor del autobús urbano, cuyas emisiones pasarían de las 6,56 toneladas actuales a las 8,72 en el escenario realista y a las 11,63 en el ambicioso. Supondría un incremento de poco más de cinco toneladas. Díaz sería partidario de llegar hasta las 15 y tener «un modelo como el de Bilbao, que ha dejado el transporte privado a la mínima expresión».

También dio datos del consumo energético. El transporte en Gijón (coches, buses, taxis...) consume 176,38 toneladas equivalentes de petróleo (tep) en un día laborable medio. De ellas, 170 corresponden a turismos. El plan busca reducirlas a 91,73 en ese escenario realista y a 52,5, en el ambicioso, frente al autobús urbano, que pasaría de un consumo de 2,11 a 2,81 y 3,75 tep.

«Tener decisión»

En su opinión, «se trata, sobre todo, de tener decisión» para aplicar un plan que podría rondar los 38 millones de euros de inversión para todo el sexenio de vigencia, y que busca lograr un equilibrio en los modos de moverse. Las mayores partidas son para aparcamientos disuasorios y el área de prioridad residencial en Cimavilla. «Hace poco, se decretó el nivel de prealerta por contaminación atmosférica. Como sigamos así, llegaremos a la alerta y a la alerta roja», advirtió.

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