Luz verde a la cruzada de Gijón contra el plumero de la Pampa

Un tractor tira de una desbrozadora para eliminar los plumeros de la Pampa situados en una de las parcelas de titularidad municipal en el polígono de Porceyo.
Un tractor tira de una desbrozadora para eliminar los plumeros de la Pampa situados en una de las parcelas de titularidad municipal en el polígono de Porceyo. / PALOMA UCHA

El Ayuntamiento comienza a erradicar la planta invasora en 30 hectáreas de suelo municipal

ÓSCAR PANDIELLO GIJÓN.

La cruzada ha comenzado. La 'Cortaderia selloana', más conocida en la cornisa cantábrica como plumero de la Pampa, pasó de ser una anécdota a una invasión en toda regla en muy pocos años hasta formar parte ya del paisaje habitual en fincas y parcelas de todo Gijón. Ante la alarma social y medioambiental provocada por su imparable avance, el Ayuntamiento ya han empezado a coordinar los primeros trabajos para erradicar esta planta invasora. Una tarea que, lejos de incumbir solo a Gijón, tendrá su particular campo de batalla en buena parte del norte de España.

Las primeras pruebas, en marcha desde la semana pasada, se están llevando a cabo en las parcelas de ámbito municipal. Esto se traduce en 30 hectáreas de suelo, una muestra pequeña y difusa de lo que supone el plumero en el concejo, cuya presencia destaca sobremanera en autovías y polígonos industriales -propiedad del Gobierno central, regional o particulares-. El objetivo, sin embargo, es encontrar los métodos más propicios para acabar con la planta, cuya capacidad de reproducción y supervivencia ha puesto en jaque al municipio. No en vano, Gijón es la zona más afectada por la proliferación de este vegetal, que ya ha echado raíces en más de 300.000 ocasiones. Es decir, más que la suma de todos los gijoneses. Por ello, una de las propuestas que estudiará el Principado durante las próximas semanas será la de conceder ayudas para que municipios, empresas y particulares retiren los plumeros de sus terrenos.

Después de varias jornadas de trabajo, en el polígono de Lloreda primero y en el de Porceyo después, los técnicos municipales concluyen que el método más ventajoso pasa por emplear una «máquina desbrozadora sujeta a un tractor», que siega los terrenos infestados por el plumero «hasta que solo queda la cepa de la raíz». Una vez conseguido este primer punto es necesario aplicar un producto químico «muy controlado» para asegurar que las semillas y los restos vegetales no vuelvan a contribuir a la germinación de una nueva planta.

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Cabe recordar que el glisofato, el herbicida más utilizado en la Unión Europea, está vetado en el concejo después de que el pleno debatiese sus inconvenientes para el medio y las personas. «Se está estudiando cual puede ser el más conveniente para este caso», explica el concejal de Mantenimiento y Obras de Infraestructuras, Manuel Arrieta.

Se ha comprobado, sin embargo, que este pequeño remolque empleado para eliminar de forma rápida los plumeros en grandes explanadas de terreno tiene sus inconvenientes. Así, en terrenos abruptos o con orografía compleja es inviable utilizar esta desbrozadora. Se manejan por tanto otras opciones mecánicas como la utilización de una retroexcavadora y, en casos más complejos, la extracción manual de las plantas. Como ya asumen desde el Consistorio, la retirada del plumero de la Pampa «no será ni inmediata ni económica».

Trabajo de coordinación

Se está estudiando el rendimiento que dan dos tipos distintos de desbrozadora -de cadena y de martillo- y, al mismo tiempo, también se evalúa el comportamiento de las retroexcavadoras para realizar este tipo de trabajos. Sea cual sea el método que resulte más eficiente, lo que se ha podido comprobar en estas pruebas es la necesidad de volver a las parcelas ya tratadas para «volver a pasar las máquinas» y así asegurarse de que el trabajo ha sido efectivo. «Esta vez ya con desbrozadoras normales y sin el despliegue necesario para las primeras actuaciones», subraya Arrieta.

Debido al escaso terreno municipal en el que afecta el plumero, y a expensas de los primeros resultados oficiales, se asume que esta primera fase no será especialmente costosa. «Pero luego habrá que coordinarse con los distintos propietarios de las parcelas del concejo para así elaborar una estrategia común. Ahí es donde estará el coste más importante del plan», argumenta Arrieta de cara a los próximos meses.

Más a corto plazo, en relación a esta coordinación a la que alude el edil gijonés, para la próxima semana ya hay concertada una reunión entre la ejecutiva local y el viceconsejero de Medio Ambiente, Benigno Fernández Fano. En este encuentro se presentarán los resultados de las primeras pruebas en el concejo junto a los rendimientos económicos de cada alternativa. De fondo, el 'Plan de Acción contra el Plumero de la Pampa', que ya se está gestando.

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