«En pocas profesiones se recibe tanto cariño y gratitud»

Los profesionales del Área Sanitaria V que se jubilaron en 2017 posan para una foto de familia tras el homenaje que recibieron en el Hospital de Cabueñes. / DANIEL MORA

103 profesionales del Área Sanitaria V se jubilan. «Los compañeros, los MIR, los pacientes y la ilusión por aprender han logrado que no nos quememos», dicen

E. RODRÍGUEZ GIJÓN.

Salieron de la facultad con el título bajo el brazo en los años setenta. Conocieron los ambulatorios, donde llegaron a ver hasta 127 pacientes al día y en cuyas consultas, de dos horas y media, «había que aligerar» para dar paso al siguiente compañero. Fueron testigos del cambio de modelo en Atención Primaria y el nacimiento de los centros de salud, un tiempo en el que comprobaron que no solo se podía hacer medicina curativa, sino trabajar en equipo y codo con codo con la comunidad que les rodea. Así, elaboraron protocolos de enfermedades, empezaron a colaborar con grupos de enfermos crónicos (diabéticos, obesos, fumadores...) y pusieron en marcha campañas de vida saludable, todo en colaboración con los profesionales de enfermería. «Hemos dado un paso de gigante para lograr una medicina de calidad», indicó ayer Carmen Echegaray, médica jubilada del centro de salud de Contrueces y una de los 103 profesionales del área sanitaria V que finalizaron su vida laboral en 2017. Ayer recibieron un cálido homenaje en el Hospital de Cabueñes, presidido por los gerentes del Sespa, José Ramón Riera, y del área V, Miguel Rodríguez. De esos 103 homenajeados, 29 son de Atención Primaria y 74, de Atención Especializada.

Con su voz dinámica y con un discurso salpicado de divertidísimas anécdotas, Echegaray también se refirió a la presión asistencial que ha ido registrando el sistema con el paso del tiempo. Ahora, «los médicos de familia atienden a cincuenta pacientes por día» en centros de salud que han ido incorporando más servicios, como cirugía menor, ecografías y los programas de control del Sintrom. «Podríamos habernos quemado, pero solo nos hemos chamuscado. ¿Sabéis cuáles han sido las claves para no quemarnos? Los compañeros, los residentes, porque con su entusiasmo son ellos quienes nos reciclan; los pacientes, porque en ninguna profesión recibimos tanto cariño y gratitud, y por último nuestra ilusión por reinventarnos y aprender». Con la satisfacción de haber logrado, indicó que hay cosas por mejorar, «porque ya que hay más pacientes, se necesitan más contratos estables y dignos, y que la gerencia nos dé su apoyo y que confíe en nosotros».

El karma y el Selene

También a las reformas sanitarias y los avances tecnológicos se refirió Paloma Fernández Muñoz, médica de Admisión y Documentación Clínica, otra de las homenajeadas. Especial alusión hizo a la historia clínica electrónica en Cabueñes, que fue posible gracias a la herramienta informática Selene y cuyo proceso conoce mejor que nadie. «No sé si lo del karma es verdad o no, pero tal vez generé una energía negativa a mi alrededor. El día que fui a tramitar mi jubilación se colgó el sistema», señaló, despertando la carcajada.

Pocas personas como María Ángeles Leivas, secretaria de gerencia, han vivido la transformación de Cabueñes desde 1977, año en el que se incorporó. Recordó «las mastodónticas máquinas Olivetti y el pago de las nóminas en efectivo en las que no podía faltar ni un céntimo, porque si no, había que volver a empezar». «La imparable tecnología -añadió- nos recuerda que el tiempo pasa y con él llega la evolución. Me enorgullece haber contribuido al crecimiento de un hospital, transformado en universitario y de referencia en muchos niveles».

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