«Portuarios se está convirtiendo en un barrio marginal»

Emilia Marrón y Luis Ángel Fernández muestran el proyecto de fachadas y, tras ellos, su estado actual. / JORGE PETEIRO
Emilia Marrón y Luis Ángel Fernández muestran el proyecto de fachadas y, tras ellos, su estado actual. / JORGE PETEIRO

La entidad vecinal reclama información sobre los plazos para la rehabilitación de las viviendas, en proyecto desde hace dos años

GLORIA POMARADA GIJÓN.

En Portuarios se agota la paciencia. Con un proyecto de rehabilitación aprobado desde marzo de 2015 las mejoras continúan sobre papel, en unos paneles guardados en la sede vecinal que muestran renovadas fachadas, ascensores y zonas verdes en los diez bloques que integran el barrio. «Trajeron los carteles en fase electoral y dijeron que en tres o cuatro meses empezarían», señala Emilia Marrón, tesorera de la asociación de vecinos. Desde hace tres años «el Ayuntamiento no invierte ni un euro a pesar de tener todos los proyectos aprobados», señala en referencia al plan municipal de ayudas a barrios degradados y a los dos proyectos de la pasada edición de los presupuestos participativos.

A pesar de que los representantes vecinales dicen haber contactado con el consistorio para conocer la fase en la que se encuentra la licitación de la obra, la información sigue sin llegar. «Estamos llamando y no nos cogen el teléfono», indica el presidente Luis Ángel Fernández. «Muchos vecinos estaban esperando las ayudas para arreglar las casas, hay gente mayor que se está marchando porque hay humedades y no pueden subir las escaleras», denuncia Marrón.

El equipo de gobierno estimaba una inversión de 5,2 millones de euros para la rehabilitación de Portuarios, uno de los núcleos de la ciudad catalogado como «barrio degradado». La primera fase de la obra contaba con un presupuesto de 2,7 millones destinados a remodelar cuatro bloques de la comunidad de propietarios de Nuestra Señora del Carmen, los conocidos como 'casas nuevas', por ser los de más reciente construcción. Entre las mejoras, el proyecto incluía el aislamiento de fachadas, la adecuación de la accesibilidad y la instalación de ascensores.

La asociación vecinal atribuye a la «espera por la rehabilitación» el deterioro del barrio y una creciente inseguridad por los residentes «problemáticos» que se están asentando en la zona, atraídos por las bajas rentas. El que hace medio siglo nació como un poblado de trabajadores del puerto, «se está convirtiendo en un barrio marginal». El malestar vecinal se agrava por el resultado de la remodelación de la sede de la asociación, hace tres años. Humedades en las paredes, canalones sin bajantes o puertas «que no abren» son el resultado «de una obra sin acabar». Los 305.000 euros consignados al barrio en los presupuestos participativos para adecuar el asfaltado y el polideportivo, «tampoco se han gastado», señalan. «Nos sentimos olvidados», lamenta Fernández. «Portuarios no existe para ningún grupo político», zanja Marrón.

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