«El portugués le daba muy mala vida», dicen sus familiares

«El portugués le daba muy mala vida», dicen sus familiares

O. SUÁREZ / L. RAMOS

A Mari Trini Suardíaz no le quedan familiares directos desde que el pasado mes de diciembre falleciese su hermano pequeño, Carlos, usuario de los centros asistenciales gijoneses. Fue él quien en 2002 interpuso en la Comisaría la denuncia por la desaparición de su hermana y de su sobrina, de las que nada sabía desde 1987.

No fue hasta años después, con la llegada del inspector jefe Nacho Pinsón a la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) cuando se empezó a investigar exhaustivamente la extraña desaparición de la gijonesa, con lazos familiares en Bárzana, en el concejo de Villaviciosa. Es allí donde residen los parientes lejanos de esta mujer que hoy en día tendría 55 años. Sus padres fallecieron hace años, al igual que su abuela, con la persona que vivió durante la infancia. «El portugués le daba muy mala vida, ella era muy vulnerable y la manejaba a su antojo», recuerdan sus familiares, agradecidos del interés mostrado por la Policía para esclarecer el caso.

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