«Soy positiva, pasé de dormir en portales a estar una habitación»

Miguel Ángel García, de la PAH, junto a Loli Fernández, inscrita en el registro desde octubre. / J. PAÑEDA
Miguel Ángel García, de la PAH, junto a Loli Fernández, inscrita en el registro desde octubre. / J. PAÑEDA

Loli Fernández, de 65 años, está apuntada en el registro desde octubre y actualmente reside en un piso de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca

LAURA CASTRO GIJÓN.

Loli Fernández, gijonesa de 65 años, es una de las 106 personas que llevan más de tres meses en el Registro de Demandantes de Vivienda a la espera de un domicilio de emergencia social. Se inscribió en octubre de 2017, pero tiene asumido que tendrá que renovar este año. Fernández acumula «muchas» convocatorias en sus espaldas, participando en los sorteos de vivienda del Principado, pero no ha tenido suerte.

Estaba casada y dedicó sus años en edad de trabajar a criar a sus cuatro hijas y sacar adelante su hogar. Cuando se divorció, se vio sin ingresos e incapaz de hacer frente, primero, al alquiler de un piso y, después, al de una habitación. «Estaba en la calle. Llegué a dormir alguna que otra noche en portales», reconoce visiblemente afectada. Acabó en una de las viviendas de Cáritas, pero debía abandonarla a los seis meses y fue entonces cuando decidió recurrir a la Plataforma para Afectados por la Hipoteca (PAH).

«Cuando conocimos a Loli estaba muy perdida con el funcionamiento del programa de adjudicación de vivienda del Principado. Como la mayoría, pues no dan facilidades para entenderlo», aseguró Miguel Ángel García, quien aseguró que cualquier trámite exige una burocracia «excesiva».

Fernández acudió a una de las oficinas municipales con los miembros de la PAH para pedir una solicitud de vivienda de emergencia social. «Desde que se puso en marcha el registro, dieron la orden a los empleados de no facilitar estas solicitudes. Sin informar a los ciudadanos, se les entregaba un documento diferente. Era en realidad la inscripción para el registro», explicó García. «Nosotros lo sabíamos, por eso íbamos a la sede de la calle Cabrales, donde sí facilitaban las solicitudes originales para luego llevarlas a las oficinas de Vivienda. En cuanto se dieron cuenta de esto, las retiraron también de ese registro», añadió. «Nosotros sabemos que todo el mundo tiene derecho a que le den la solicitud para una vivienda de emergencia social y a base de insistir nos la dan, como pasó con Loli», indicó.

Reuniones «distantes»

«Nos hemos reunido dos veces con Fermín Bravo, director general de Vivienda en el Principado, pero fueron encuentros muy distantes», aseguró García. «La PAH solo pide que se tramiten los expedientes sin registro, para que no escondan las necesidades reales de vivienda», reclamó el portavoz de la plataforma.

«Se llaman viviendas de emergencia social por algo. Son para personas y familias en situaciones límite y que se ven en la calle en cuestión de días e incluso de horas. Con el registro lo único que hacen es engrosar una lista de espera y dejarles sin solución», remarcó García.

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