«Nos preocupa más que se apruebe el Plan General a que no nos guste»

María Calvo, en la sede gijonesa de CAC-Asprocon. / AURELIO FLÓREZ
María Calvo, en la sede gijonesa de CAC-Asprocon. / AURELIO FLÓREZ

María Calvo, presidenta del grupo de promotores de CAC-Asprocon: «Hay empresas locales que con condiciones razonables podrían asumir el proyecto del 'solarón', aunque en un plazo mayor que unos pocos años»

GLORIA POMARADA GIJÓN.

Lejos de aquellas cifras previas a la crisis, el sector de la construcción trata de recuperar «lentamente» el músculo en una ciudad en la que la ausencia de Plan General de Ordenación (PGO) prolonga un escenario de proyectos «paralizados». María Calvo (Gijón, 1975), presidenta de los promotores en CAC- Asprocon desde hace tres años, lidia con esta «situación alargada mucho más de lo razonable y soportable» desde una asociación que en 2018 celebra su cuadragésimo aniversario inmersa en un proceso de «adaptación».

-¿El sector da por zanjada la crisis?

-La crisis como tal, sí. Muy lentamente hemos cambiado la tendencia y estamos en un proceso de paulatina recuperación, sobre todo en cuanto a volumen de viviendas. No obstante, son volúmenes muy lejanos a los de antes de la crisis, a los que no creo que volvamos. Los precios todavía se mantienen bastante estables, con un crecimiento del 1%.

-¿Gijón se recupera al ritmo que el conjunto de Asturias?

-Se va recuperando a un ritmo similar. Oviedo y Gijón suelen ir bastante a la par, en 2015 fueron 244 viviendas en Gijón frente a 263 de Oviedo. No obstante, el año pasado fueron 166 en Gijón frente a 282 de Oviedo y, en el primer semestre de 2017, 74 frente a 99. En tan poco volumen sí es cierto que distorsiona si una licencia te entra un año u otro y se reflejan las dificultades con el plan de ordenación.

-¿Cómo afecta al sector que la ciudad siga sin PGO?

-Muy seriamente por muchos motivos, el más evidente a corto plazo es que muchos proyectos están paralizados porque hay cambios respecto al plan anterior y hasta que no se defina el nuevo no son susceptibles de licencia. Hay proyectos que podrían empezarse y que no se inician por eso. Además, hay otro efecto que preocupa mucho: la incertidumbre de las inversiones. Sin un escenario estable ningún promotor se va a animar a comprar un suelo.

-¿Algún ejemplo concreto de proyecto paralizado?

-Sin entrar en ninguno, ahora hay muy poco suelo al que no le afecte, salvo el que viene del plan de 1999 y se incorpora exactamente igual. O, por ejemplo, en Roces, que era de un plan especial y puede seguir haciéndose. Lo demás está todo afectado. Venimos de dos anulaciones, la situación se ha alargado mucho más de lo razonable y soportable. Estamos en una fase en la que nos preocupa menos que nos guste el plan a que se apruebe.

-El PGO esboza un modelo de ciudad con crecimiento hacia el interior, ¿lo comparte?

-Definir el modelo de ciudad es una cuestión de los políticos. Con lo que hemos sido críticos, sobre todo, es con no respetar los derechos adquiridos. No tenemos por qué soportar los vaivenes de los planes. Más allá de eso, sí me parece bien que vayan densificándose las ciudades. Es cierto que estaban creciendo con edificabilidades demasiado bajas y ocupando demasiado suelo y eso es un coste muy grande, tanto para la urbanización como para el mantenimiento de la ciudad. A eso se va en España y en Europa, antes se creía que por bajar la edificabilidad la ciudad era más sostenible porque había más zonas verdes y ahora se está viendo que no.

-Indicaban a mitad de año que este es uno de los peores en materia de licitación pública. ¿Se nota en el ámbito local?

-La licitación sigue siendo bastante baja y Gijón sigue la tónica de las demás ciudades. La administración local siempre fue bastante licitadora y mantiene el tipo respecto a otros años, pero es un porcentaje relativamente pequeño respecto a lo que era la licitación estatal y autonómica, con grandes infraestructuras en El Musel o carreteras. Eso está en horas muy bajas.

-¿Se sigue adjudicando el grueso de las obras mediante subasta en lugar de concurso?

-Sí. Y es una demanda que tenemos porque la subasta no refleja todos los aspectos que se deben valorar en una contratación. Hay otros factores como la solvencia de las empresas o una garantía posterior que la subasta olvida. Luego, muchas veces, hay problemas en la ejecución de las obras por haber atendido solo al precio.

-¿Explica ese modelo los problemas de acabado, como el reciente caso de Marqués de San Esteban?

-Sí, se derivan de que se licite por subasta. Pero eso ya está haciendo algo de mella y paulatinamente las empresas municipales están introduciendo otros criterios.

-Continúan pendientes grandes infraestructuras para la ciudad. ¿Cómo podrían repercutir en la construcción local?

-Si es verdad lo del Ministerio de Fomento... Confiemos en que salga, pero es difícil de valorar porque está sin concretar. Son muchísimos millones concentrados en el ámbito de Gijón, eso tendrá que influir de una forma importante, no solo en el resultado, sino en la actividad. Pero en todas estas cosas que vienen de la política hay que ser muy prudentes.

-Dentro del plan de vías está también el 'solarón'. ¿Era necesario contratar a una multinacional para vender las parcelas?

-Más que contratar o no, lo que sí dijimos en su día es que el precio al que se subastó en su momento era muy elevado y no se podía defender. Así fue y creemos que ese fue el motivo por el que quedó desierta. Hay empresas locales que, con condiciones razonables, podrían asumirlo. Es cierto que es un proyecto ambicioso y que es abordable, pero en un tiempo, no en unos pocos años. También está la incertidumbre, no olvidemos que es una zona a colonizar. Si estuviésemos hablando de una actuación de esas características en la calle Corrida a lo mejor el factor incertidumbre sería menor, pero en ese caso tienes que ir abriendo brecha con el mercado, que no sabes cómo va a responder. Si hablamos de que estamos haciendo 200 viviendas al año en Gijón, imagine cuánto se tarda en absorber solo en una zona unas 1.200 viviendas y a precios muy altos.

-¿Es la innovación el reto de futuro?

-Estoy convencida de ello. Las empresas que han subsistido y las que operarán en el futuro son bastante distintas a como antes hacíamos las cosas y eso tiene que ir aumentando. Antes, cuando había cola para comprar viviendas se daba más permisividad, ahora el mercado te exige un mayor conocimiento de la demanda y adaptar tus procesos.

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