El Principado prueba un programa capaz de localizar el origen de una nube contaminante

Un grupo de bomberos procede a evacuar a tres trabajadores heridos, durante el simulacro en la central térmica de Aboño. /DAMIÁN ARIENZA
Un grupo de bomberos procede a evacuar a tres trabajadores heridos, durante el simulacro en la central térmica de Aboño. / DAMIÁN ARIENZA

El consejero de Presidencia explicó que la previsión de ventilación en toda el área central «es buena» | Se aplicó en un simulacro de accidente de la térmica de Aboño para conocer la dispersión de un escape. Guillermo Martínez dice que «iremos adquiriendo tecnología»

M. MENÉNDEZ GIJÓN. GIJÓN.

Un simulacro de accidente realizado ayer en la central térmica de Aboño sirvió para probar un programa informático que, entre otras cosas, permite conocer el origen de una nube contaminante. En esta ocasión, se utilizó al contrario, es decir, para averiguar la dispersión de un escape tóxico, dependiendo de las condiciones meteorológicas. Así lo explicó Carlos Morcate, coordinador de Prevención del área de Generación de la térmica, quien apuntó que «con el programa se ve dónde estará la nube dentro de dos o tres horas para alertar a la población. Es una demostración de una empresa que pidió expresamente el Sepa (Servicio de Emergencias del Principado de Asturias). Pero con ese mismo programa también se puede conocer el origen de una nube contaminante que se haya detectado». El sistema funciona introduciendo las condiciones meteorológicas reales del momento del accidente y simula hacia dónde se extiende la mancha contaminante. Ayer reflejó una zona de influencia de unos 1.800 metros alrededor de la central térmica.

De ser adquirido por el Sepa, este programa podría facilitar la localización de cualquier episodio contaminante que se pudiera dar en Asturias. Sobre este asunto, el consejero de Presidencia, Guillermo Martínez, que asistió al análisis de las conclusiones del simulacro, explicó que «iremos adquiriendo la tecnología necesaria para las labores de extinción o de actuación en una emergencia. El Sepa tiene una serie de medios que vamos a ir renovando y este año contamos para ello con dos millones de euros. Y vamos a continuar en los próximos ejercicios».

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200 participantes

En el simulacro se recreó en la central térmica una fuga de 100.000 metros cúbicos de gas de horno alto procedente de las instalaciones de Arcelor. Pero esa nube tóxica acabaría afectando a una operación de descarga de amonio en el interior de la instalación. El resultado, once personas heridas -cinco en el interior de la planta y seis en el exterior-. Para hacer frente a la contingencia, fue activado el nivel 1 del Plan de Emergencia Exterior (Plaquimpa), lo que supuso la intervención de unos 200 profesionales, entre personal de EDP, bomberos de Arcelor, Gijón y del 112-Asturias, policías locales y nacional, guardias civiles y personal sanitario. Se movilizaron cerca de una veintena de vehículos y dos helicópteros. Además, se simuló el corte de hasta catorce carreteras cercanas a la central térmica.

«Este tipo de simulacros son importantes para aprender y estar preparados en un caso real», indicó Carlos Morcate. Pero el director de la central térmica de Aboño, Rafael Cabañeros, fue más allá al aseverar que «se ha demostrado que estamos muy preparados para afrontar una fuga de estas características».

También se mostró satisfecho Guillermo Martínez, quien aseguró que «tenemos un muy buen sistema de emergencias en la región, los ayuntamientos y los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado». El consejero indicó que la activación del Plaquimpa «es una de las más complejas, porque requiere una intervención muy especializada» y resaltó las importantes inversiones realizadas por las empresas asturianas para que apenas se haya tenido que activar, tan solo una vez.

Para que se active el protocolo de actuación en episodios de contaminación del aire en Asturias es necesario que se superen durante al menos tres días consecutivos los niveles máximos de partículas en suspensión en cualquier punto de la región. En concreto, para las PM10 se ha de superar los 45 microgramos por metro cúbico y para las PM2,5, los 35 microgramos. En función de los niveles detectados, se activaría el protocolo en sus niveles cero (preventivo), uno o dos.

Con motivo del último episodio el pasado martes de una nube contaminante procedente de Arcelor en Veriña, por una avería en un convertidor del sínter, el consejero de Presidencia, Guillermo Martínez, indicó ayer que, «con los últimos datos, no se dan las condiciones para activar ningún tipo de protocolo en relación con la contaminación del aire en el área central y, además, la previsión es buena».

Esa previsión a la que se refirió el consejero es la elaborada sobre la ventilación atmosférica por la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). Para la zona de Gijón indica que estos días no hay una inversión de niveles bajos persistente o intensa, los vientos soplan moderados o flojos, la probabilidad de precipitación llegará hoy al cien por ciento y, por tanto, la ventilación de la atmósfera es favorable.

Avenida de la Argentina

Todos esos datos hacen predecir que los contaminantes que pueda haber sobre la ciudad se dispersarán sin problemas. Es más, según los datos del Principado, solo el domingo y el lunes hubo una situación de ventilación desfavorable en Gijón, aunque la mencionada avería de Arcelor tuvo lugar el martes y ese día solo se superaron los niveles de partículas en suspensión en la estación medidora de la avenida de la Argentina, donde se llegó a los 51 microgramos por metro cúbico. En el resto de la ciudad, las estaciones medidoras registraron concentraciones por debajo del límite legal.

Precisamente, para reducir los problemas de contaminación que produce la planta de sinterización de la factoría de Arcelor en Gijón, la empresa prevé acometer una inversión de entre diez y doce millones de euros en la modernización de esas instalaciones, tal y como publicó ayer EL COMERCIO. El sínter, junto a los altos hornos y la acería, protagonizaron los últimos episodios de emisiones de partículas en suspensión sobre la ciudad de Gijón. Esta inversión conseguirá reducir la emisión de partículas PM10, pero además se instalarán nuevos electrofiltros que permitirán depurar los gases y, por lo tanto, también se reducirá de manera notable la dispersión de partículas PM2,5 sobre la zona oeste gijonesa.

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