Un aniversario pasado por agua

El hermano mayor de la Santa Misericordia, Ignacio Alvargonzález, inciensa el paso del Santo Cristo, a las puertas de la iglesia de San Pedro./DANIEL MORA
El hermano mayor de la Santa Misericordia, Ignacio Alvargonzález, inciensa el paso del Santo Cristo, a las puertas de la iglesia de San Pedro. / DANIEL MORA

El paso del Santo Cristo, que cumplía 75 años, no pudo procesionar por la lluvia

LAURA CASTROGIJÓN.

Las predicciones hablaban de lluvia y los miembros de la hermandad de la Santa Misericordia no se quisieron arriesgar a pesar de que en el momento de tomar la salida desde la iglesia de San Pedro había escampado. La procesión del Vía Crucis pasó así a ser la tercera que se cancela esta Semana Santa a causa del mal tiempo y su imagen, el Santo Cristo, que cumplía 75 años, no pudo salir del pórtico del templo. «Estamos disgustados, no puede ser de otra forma después de trabajar todo el año. Nos duele especialmente por el aniversario. Es una imagen especial, pues a diferencia de otros, este Cristo está representado en el momento de la expiración. No tiene la herida de la lanza en el costado y su expresión es dulce», indicó Ignacio Alvargonzález, hermano mayor de la Santa Misericordia.

Era su estación, pero los miembros de esta cofradía no pudieron disfrutarla como esperaban. La pequeña Elena Suárez, que cumplirá este mes de abril seis años, había salido de casa con la esperanza de procesionar junto a su hermandad. «Estoy un poco disgustada. Es mi tercer año y me encanta acompañar a la Virgen», comentó la niña. Su madre, Elena Suárez, lleva doce años formando parte de la Santa Misericordia por tradición. «Es la más guapa y la más larga y además es nuestro Cristo. Nos da mucha pena que no se pueda salir y tener que esperar un año más para verlo por las calles», señaló.

El Santo Cristo de la Misericordia es junto a la Piedad uno de los mayores pasos de la Semana Santa gijonesa y pesa más de setecientos kilos. Son veinticuatro los costaleros encargados de levantarlo para hacer el recorrido, pero este año se limitaron a moverlo en el pórtico de la iglesia de San Pedro al ritmo de las marchas que tocaron los miembros de la banda de música de la ciudad. «No podemos luchar contra el tiempo, pero no pasa nada. Lo más importante es la oración del Vía Crucis y eso se va a realizar en el interior de la iglesia igual que si se hubiera hecho en la calle», señaló uno de los costaleros.

También en el interior se mostró el nuevo incensario en el que, como es tradición, se quemó el pergamino con los nombres de los fieles que han realizado donaciones a la hermandad. El silencio que quedó cuando la banda dejó de tocar las marchas solo fue roto por un grito unísono de los costaleros: «¡Viva el Cristo de la Misericordia!».

«Dos años» sin hacer pleno

Diego Ullán, hermano de la Vera Cruz, también lamentó la cancelación del Vía Crucis, pues aunque no fuera el principal paso de su cofradía sí que estaba previsto que lo acompañaran. «Llevamos dos años sin conseguir que todas las procesiones se celebren. Es una pena porque lo hacemos con muchísima ilusión», comentó.

Entre los más afectados por la cancelación estaban los niños, quienes, como señaló Ullán, cada vez son más dentro de las cofradías. «Los pequeños son los que más pena me dan, porque es muy bonito ver cómo disfrutan de los pasos, especialmente si vienen de fuera», indicó 'Pichi' Gabancho, tenor del coro de la iglesia de San Pedro.

Entre los turistas que se acercaron al templo para ver el Vía Crucis estaban dos devotas de Laviana, madre e hija, que vinieron ayer a Gijón solo para ver al Cristo. «Es una pena, llevábamos tiempo queriendo vivir la Semana Santa aquí y no ha podido ser», comentaron las lavianesas que presenciaron junto a una multitud el inicio de la celebración desde el Campo Valdés.

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