San Pedro se sumió en el silencio

El paso de La Flagelación se desvía de la calle Cabrales para seguir su recorrido por la calle Julio Somoza. / Arnaldo García

La procesión del Martes Santo recorrió las calles del centro de Gijón ante la respetuosa mirada de fieles y curiosos

ÓSCAR PANDIELLOGijón

San Pedro enmudeció al atardecer y, con él, la multidud que se agolpaba frente al templo. Los tambores y los bastones comenzaron a marcar el paso y la segunda procesión de la Semana Santa de Gijón, está sí a cielo abierto, comenzó a recorrer las calles del centro ante la respetuosa mirada de fieles y curiosos. Como ya es tradición, la Hermandad de la Santa Vera Cruz fue la encargada de portar las Lágrimas de San Pedro y La Flagelación. Este último paso lució renovado tras muchos años de procesiones a sus espaldas.

Pese a que la procesión se recuperó apenas hace seis años, los fieles tienen en la procesión de las Lágrimas de San Pedro una de sus citas predilectas de la Semana Santa. «La imagen de la iglesia de San Pedro iluminada con los pasos saliendo es preciosa. Además, aunque siempre haya alguien cuchicheando, el respeto por la marcha suele ser escrupuloso», subraya Antonia, que acompañó a la procesión en su parte trasera junto a un centenar de personas.

La lluvia no hizo esta vez acto de presencia, como sí ocurrió el domingo de Ramos. La ruta, que de nuevo volvió a evitar las angostas y empedradas calles de Cimavilla, fue acallando a su paso Julio Somoza, San Antonio o la calle Instituto. Desde los balcones los vecinos se convertían en espectadores privilegiados y, en las aceras, algunos devotos no pudieron contener las lágrimas. «Cuando te crían en el respeto a estas tradiciones la Semana Santa es una fecha muy especial. Yo trato de traer a la nieta para que vea cómo es esto. Si le gusta o no ya es decisión suya», asevera, por su parte, Carmen Álvarez.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos