Un profesional incansable y discreto sensibilizado con las desapariciones

El inspector jefe Ignacio Martínez Pinsón, en 2016. /  D. MORA
El inspector jefe Ignacio Martínez Pinsón, en 2016. / D. MORA

El jefe de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV), Ignacio Martínez Pinsón, impulsor de las nuevas pesquisas

GIJÓN.

La desafoturnada vida de Mari Trini Suardíaz está siendo investigada por alguien a quien ella ni siquiera conoció. El inspector jefe Ignacio Martínez Pinsón, responsable de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) de la Comisaría de Gijón es quien está detrás de la reapertura de un caso de desaparición que se remonta a hace tres décadas. A día de hoy, a la mujer y a su bebé, sin parientes cercanos, solo las busca este grupo policial, uno de los mejores de España en cuanto a resolución de delitos.

«La espina que tengo clavada es la de no poder dar una respuesta a los familiares de los desaparecidos», decía Martínez Pinsón al recibir la cruz con distintivo blanco en 2016 en la festividad de los Ángeles Custodios. Fue una de las escasas ocasiones en las que se le pudo poner cara y nombre a este profesional incansable, discreto hasta el límite y muy apreciado por sus compañeros. «Tengo la suerte de trabajar con grandes profesionales. Esto no sería posible sin ellos», agredeció humildemente entonces.

Pinsón huye de cualquier foco mediático y del protagonismo y una de sus máximas es progeter al máximo a la víctima y su entorno. Especialmente sensibilizado con los casos de desaparición, no duda en emplear todos los esfuerzos y medios necesarios para dar una respuesta positiva, por mucho tiempo que pase. A la búsqueda de Mari Trini se suman las cientos de horas empleadas para conocer pistas sobre el paredero de Pedro Matías Sánchez y Yolanda García Bravo, desaparecidos hace ocho y tres años respetivamente. Aunque en estos dos últimos no se aprecian indicios criminales.

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