Una empresa pide permiso para instalar un proyecto de acuicultura con reos en El Musel

Zona en la que se instalará el proyecto de acuicultura.
Zona en la que se instalará el proyecto de acuicultura. / E. C

Dispondrá de tres jaulas para engordar esta especie y producir 72 toneladas netas de pescado al año. Es la misma firma que quiere criar almejas

MARCO MENÉNDEZ GIJÓN.

Las dársenas del puerto de El Musel de Gijón pueden dar cobijo a proyectos de acuicultura. La última solicitud presentada para obtener la correspondiente autorización administrativa tiene como objetivo un cultivo marino de engorde de reo. La iniciativa parte de la empresa Semillas del Cantábrico, S. L., la misma que hace unos meses ya presentó un proyecto para la cría de almejas, también en El Musel.

En esta ocasión, la firma ha presentado el estudio preliminar de impacto ambiental para una ocupación aproximada de 2.200 metros cuadrados entre el dique y el contra dique Príncipe de Asturias, es decir, fuera de la zona de influencia de la terminal granelera de EBHISA y abierta al mar. La acuicultura marina es una actividad no que ha tenido una gran expansión en Asturias, debido a que precisa de espacios protegidos como las rías, pero en este caso los diques del puerto pueden cumplir esa misma función.

Durante 30 días estará expuesto el correspondiente expediente en las instalaciones de la Dirección General de Pesca Marítima, sitas en la avenida del Prínicipe de Asturias. Durante ese mismo plazo se podrán presentar las alegaciones que se consideren oportunas.

Semillas del Cantábrico, S. L., es una empresa gijonesa que se dio a conocer por su proyecto para instalar una plataforma de engorde de almejas con el objetivo de generar crías de almeja japonesa y babosa. Los ejemplares criados se venderían a las cofradías de mariscadores, cultivos de perticulares y para repoblación de la especie. Uno de sus principales mercados sería el gallego.

El nuevo proyecto consiste en la instalación de jaulas de engorde de reo en una lámina de agua de 2.200 metros cuadrados. Son tres jaulas marinas flotantes de 16 metros de diámetro que irán fijadas al fondo.

En principio, se prevé introducir 6.000 reos (también conocidos como trucha arco iris) adultos, de un kilo de peso, en cada jaula. La operación se repite a los tres meses. Ahí permanecerán durante seis meses para el engorde. Al final, se prevé que de cada jaula se obtengan 24.000 kilos de producto, con lo que la producción anual alcanzará las 72 toneladas, según el proyecto presentado por la empresa.

Ante los posibles impactos que se incluyen en el proyecto están los relativos al escape de ejemplares y a la precipitación de materia orgánica, fundamentalmente procedente de la alimentación de los peces, a las aguas del puerto. Están previstas medidas de miticación de esos impactos, que pasan por el desarrollo de protocolos de comunicación inmediata de escapes a lasautoridades competentes, con la puesta en marcha de protocolos de recaptura basados en la dieta, así como la adecuación precisa del volumen de la ración en función del crecimiento del animal.

Pero no todo el mundo ve con buenos ojos la instalación de un cultivo de engorde de reos en el puerto gijonés. La Coordinadora Ecoloxista d'Asturies calificó el proyecto de «disparate». Y lo hace por dos motivos: considera que las aguas de El Musel son «de muy mala calidad» y que se trata de una especie invasora y que algunos ejemplares podrían escapar causando daños ecológicos.

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