La prueba de la báscula dos décadas después

Cristina Lasheras y Ramón Quirós, dos de los siete responsables del estudio en Asturias. / CITOULA
Cristina Lasheras y Ramón Quirós, dos de los siete responsables del estudio en Asturias. / CITOULA

Un estudio trata de conocer la evolución del peso y los factores que influyen en él | Sus autores han comenzado la toma de muestras en Gijón entre decenas de personas que en los 90 ya participaron en una investigación sobre nutrición, cáncer y salud

LAURA MAYORDOMO GIJÓN.

Se comprobó con dos ratones. Les daban el desayuno a las siete de la mañana y la comida a las doce. Pero uno cenaba a las siete de la tarde y el otro, a las once de la noche. ¿El resultado? Comiendo lo mismo y en igual cantidad, el que cenaba más tarde engordaba, mientras que el otro mantenía su peso. Trasladado a humanos, al estudio de las causas del sobrepeso y la obesidad, «lo que pensamos es que hay algo que puede estar funcionando como un factor adicional a lo clásico», es decir al «qué se come y en qué cantidad».

Es lo que trata de determinar una investigación iniciada hace dos años por Ramón Quirós, exconsejero de Sanidad y en la actualidad jefe de sección de Información Sanitaria. «Lo que añade este estudio es que no solo es importante qué comes y cuánto comes sino a qué hora se hace, con qué frecuencia y si existe una regularidad en las comidas. También a qué hora se come cada cosa, porque no es lo mismo ingerir, por ejemplo, los azúcares por la mañana que por la noche», explica al alimón con Cristina Lasheras, profesora de Fisiología en la Universidad de Oviedo y otra de las implicadas en este estudio.

LOS DATOS

Estudio:
'Cronodieta, cronotipo, patrón de sueño y ganancia de peso'. Asturias lidera el proyecto, en el que también participan Navarra, Guipúzcoa, Murcia y Granada.
Población:
se esperan recoger los datos de 800 asturianos de entre 55 y 70 años. Son algunas de las 8.544 personas que en los 90 ya participaron en el Estudio Prospectivo Europeo sobre Nutrición y Cáncer y Salud.
Equipo investigador:
José Ramón Quirós (Dirección General de Salud Pública), Edelmiro Menéndez y Nuria Valdés (HUCA, Endocrinología), Cristina Lasheras, Sonia González y Elena Díaz (Universidad de Oviedo, Fisiología) y José María Ordovás (director del Departamento de Nutrición y Genética de la Universidad de Tufts, en Boston).

Para desentrañar la implicación del factor tiempo en los casos de sobrepeso y obesidad están recogiendo información de un grupo de asturianos que, hace dos décadas, ya participó en un estudio de nutrición, cáncer y salud de ámbito europeo. Mujeres que ahora tienen entre 55 y 64 años y hombres entre los 60 y los 68. Se pretende recoger la información relativa a 800 de esas personas que no solo deberán volver a subirse a la báscula. También se les medirá el contorno de la cintura y el porcentaje de grasa corporal.

Son, estos dos últimos, indicadores mucho más certeros a la hora de detectar problemas de sobrepeso y obesidad y, lo que es más preocupante, las enfermedades crónicas derivadas de ese exceso de kilos. «Muchas veces el peso no te da la información importante, sino que te la proporciona el porcentaje de grasa en el abdomen y las vísceras. A mayor cantidad, el riesgo de padecer obesidad aumenta», expone Lasheras. Por eso hay que tener presente una línea roja: un contorno abdominal superior a 102 centímetros en hombres y 88 en mujeres debería hacer saltar las alarmas, porque conlleva «un riesgo claro».

Hábitos de vida

Las pruebas, que han comenzado en La Calzada y se extenderán después por todos los centros de salud de la ciudad, incluyen también una extracción de sangre y la toma de la tensión arterial. Después, los participantes en el estudio deberán responder por teléfono a algunas preguntas sobre cuestiones no dietéticas. Por ejemplo, sobre sus hábitos de sueño, si consumen alcohol o tabaco, si hacen ejercicio físico, sus antecedentes médicos o su nivel socioeconómico. Una segunda entrevista, esta presencial, en el mismo centro de salud, servirá para conocer su hábitos de alimentación. Es un trabajo que ya han realizado en Oviedo, donde consiguieron la participación de 250 voluntarios, y que después de Gijón continuará en Avilés y los municipios de las cuencas. Los primeros resultados de la investigación, aún provisionales, los obtenidos en la capital asturiana, han sorprendido al propio Quirós: «Hay un incremento de peso mayor del que yo esperaba». Si hace veinte años el 27% de los hombres tenían un peso adecuado para su talla, ese porcentaje había caído hasta el 16%. El descenso fue considerablemente mayor en el colectivo femenino, ya que casi la mitad de las mujeres (el 49%) que participaron en el estudio de los años 90 tenían un peso adecuado, pero dos décadas después esa cifra había bajado al 29%.

A idéntica edad, los responsables del estudio también apreciaron un mejor estado físico entre aquellas personas que realizan ejercicio de forma regular. Y en esto, apuntan tanto Lasheras como Quirós, no basta con caminar media hora diaria cinco días a la semana, como se suele recomendar, sino que conviene hacer pequeños ejercicios para mantener la masa muscular. Porque el músculo, recuerdan, «quema calorías».

Independientemente de los resultados que arroje este estudio, sus autores avanzan que la gente que duerme menos tiende a ser más obesa. Un hecho que también se da con mayor frecuencia entre quienes trabajan a turnos, que son, además, más propensos a sufrir trastornos del sueño y padecer cánceres hormonodependientes, sobre todo de mama y próstata.

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