Los psiquiatras rubrican la esquizofrenia paranoide del parricida de Monteana

Los familiares y los abogados, a la salida del Palacio de Justicia tras la primera sesión del juicio. /  O. S.
Los familiares y los abogados, a la salida del Palacio de Justicia tras la primera sesión del juicio. / O. S.

Consideran que mató a su madre con la capacidad mental «anulada» por una enfermedad que no le fue diagnosticada hasta después del crimen

OLAYA SUÁREZ GIJÓN.

«Presentaba sus capacidades mentales completamente anuladas en el momento en el que mató a su madre». Los dos médicos psiquiatras que ayer declararon en la segunda sesión del juicio por el crimen de María Milagros Fresno en noviembre de 2016 en Monteana fueron contundentes respecto al estado en el que se encontraba el procesado: «Presentaba un delirio paranoico, no era consciente ni volitiva y cognitivamente, escuchaba voces que le decían que tenía que acabar con la vida de su madre para salvar el mundo. Se creía el mesías».

Iván González Fresno, de 32 años, sufre una esquizofrenia paranoide que le fue diagnosticada después del crimen, durante el ingreso de un mes y medio en el área de psiquiatría del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA). Hasta entonces no recibía tratamiento farmacológico para su patología, según explicaron sus allegados y acreditan los informes médicos previos al violento episodio. Meses antes de cometer el crimen sufrió un brote que le obligó a ingresar durante varios días. Sin embargo, los facultativos médicos no le recetaron medicación alguna, sino una atención psicológica que, a la vista de lo ocurrido con posterioridad, no fue suficiente para acabar con esos delirios que sufría.

Él mismo explicó entre lágrimas durante su declaración ante los miembros del jurado: «Durante semanas intenté luchar contra esas voces que me pedían que la matase, pero al final lo hice por el bien de la humanidad. No era yo». El joven, una vez que recibió el tratamiento adecuado para su grave patología, fue consciente «y se muestra arrepentidísimo, él también es una víctima», consideran sus familiares.

Durante la sesión del juicio que se celebra a puerta cerrada en la Sección Octava de la Audiencia Provincial, la acusación particular -ejercida por el padre y las dos hijas de la fallecida- modificó su escrito de conclusiones para tipificar el delito como homicidio y no como asesinato como inicialmente mantenía. De esta forma, la defensa, ejercida por la abogada Yolanda Payo, y el letrado de la acusación particular, Eladio Rico, solicitan catorce años de internamiento en un centro psiquiátrico y diez de libertad vigilada. La fiscal, por su parte, mantuvo la petición de 20 años de internamiento al considerar que los hechos fueron constitutivos de un delito de asesinato, ya que la víctima no tuvo capacidad alguna de defensa cuando fue asfixiada de madrugada en su casa de Monteana. Aprecia la atenuante completa de trastorno mental. El jurado popular se reunirá hoy a deliberar para emitir el veredicto a lo largo de la jornada.

La acusación particular denunció por vía Contenciosa-Administrativa al Sespa al considerar que es responsable de lo ocurrido por el erróneo diagnóstico de la patología de Iván González Fresno. El procedimiento está en suspenso a la espera de la sentencia del ámbito penal.

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