Puertos del Estado pone condiciones a la aportación de El Musel a la ZALIA

Ratifica el rechazo a la compra de terreno y supedita cualquier otra propuesta en el futuro a garantías de viabilidad de la zona logística

E. C. GIJÓN.

Fuentes del Organismo Público Puertos del Estado manifestaron ayer a EL COMERCIO, a la pregunta de si autorizó una aportación de El Musel a la ZALIA proporcional a su participación accionarial, que «en el futuro, cualquier propuesta deberá tomar en consideración el aseguramiento de la viabilidad financiera» de la zona logística. De momento, Puertos del Estado ratifica su negativa a que los puertos asturianos adquieran terreno en el nuevo espacio logístico, que fue una de las soluciones apuntadas para salvar la desesperada situación económica de la entidad, amenazada con entrar en concurso de acredores si en breve plazo no consigue liquidez para afrontar sus compromisos de pago.

El Consejo de Administración de la ZALIA planteó recientemente, en esas condiciones, la alternativa de que los socios -Principado y ayuntamientos y puertos de Gijón y Avilés- realicen una nueva aportación proporcional a su participación accionarial, por un importe total de dos millones de euros, de los que a El Musel corresponderían el 30%.

La respuesta de Puertos del Estado no cierra ahora la puerta a la operación, al contrario de lo que ocurrió en una ocasión anterior, pero pone claramente condiciones en el sentido de que no quiere que sea un parche para salir del paso, sino un paso dentro de un plan de viabilidad convincente.

Que la Autoridad Portuaria de Gijón realice inversiones ajenas a lo que es su servicio propiamente dicho no entusiasma en absoluto a Puertos del Estado, pero en este caso deja una puerta abierta que puede ser debida a cuatro circunstancias objetivas.

Cuatro razones

La primera es que el puerto gijonés ha mejorado sustancialmente sus resultados contables, hasta volver a obtener beneficios el pasado año, sin perjuicio de que el endeudamiento continúa siendo muy gravoso y la incertidumbre amplia, ante el riesgo de tener que devolver ayudas europeas. La segunda es que la situación política ha cambiado y ahora es más rentable propiciar acuerdos que desencuentros, históricamente abundantes en las relaciones entre la Autoridad Portuaria de Gijón y Puertos del Estado durante los mandatos de José Llorca en el organismo coordinador.

En tercer lugar, fue el propio Llorca quien exigió la fórmula de la proporcionalidad accionarial cuando El Musel quiso tener mayor protagonismo en la inyección de capital que a la postre permitió salvar la rula, de manera que ahora se aplicaría su propia fórmula.

Por último, son muchos los puertos que han invertido cantidades importantes en sus zonas logísticas, así que no tendría sentido que Gijón y Avilés no pudieran hacerlo, especialmente si se proporcionan las garantías de «viabilidad financiera» que exige Puertos del Estado.

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