Pumarín recupera su memoria vecinal

La familia de Belarmino García, en el centro de la imagen, junto a Esteban Calleja (presidente de la asociación vecinal Severo Ochoa) y una veintena de vecinos de Pumarín. /  DANIEL MORA
La familia de Belarmino García, en el centro de la imagen, junto a Esteban Calleja (presidente de la asociación vecinal Severo Ochoa) y una veintena de vecinos de Pumarín. / DANIEL MORA

«Es curioso que se enteren de que nos vamos a concentrar y esta misma mañana a primera hora vengan a colocarla», critica el hijo del homenajeado Reponen la placa conmemorativa a Belarmino García tras ocho meses de ausencia

ÓSCAR PANDIELLO GIJÓN.

La figura de Belarmino García González ya vuelve a lucir en Pumarín, el barrio por el que dio buena parte de su vida. La placa que recuerda a este emblemático líder vecinal volvió ayer a su sitio: la plaza comprendida entre las calles Extremadura y Andalucía. Después de ocho meses sin tener noticias sobre la reposición del distintivo, tanto la familia como la asociación de vecinos habían convocado una protesta para la mañana de ayer. Al conocer las intenciones de los vecinos, sin embargo, el Ayuntamiento se adelantó a la concentración e instaló la nueva placa en torno a las once de la mañana.

«No vamos a agradecer nada al Ayuntamiento, lo denunciamos. Es curioso que se enteren de que nos vamos a concentrar y esta mañana a primera hora vengan a colocarla. Esto es ya una tomadura de pelo, sin más», lamentó ayer el hijo de Belarmino, Manuel García Villar. Al acto acudieron varios familiares del líder vecinal fallecido: desde sus hijos hasta su bisnieto Eloy. A la protesta, asimismo, acudieron una veintena de vecinos así como la edil de Izquierda Unida Ana Castaño. «No solo es esta placa, hay unas cuantas por ahí que están embadurnadas, sucias... El ejemplo es la de Ovidio, que también fue presidente de la asociación de vecinos y cuya placa está igual», sostiene García.

La familia, asimismo, quiso agradecer las muestras de cariño de los vecinos hacia la figura de Belarmino García. La respuesta vecinal, según expresaron, fue emocionante para todos los allegados del histórico líder vecinal. «Para todos los vecinos, para mí o para mi madre -viuda de Belarmino- presta pasar por aquí y ver el recuerdo. Mi padre fue una persona entrañable y querida, casi me da vergüenza hablar de él. No hay derecho a que estas cosas pasen ni con él ni con nadie», concluyó.

Sin monolito ni retrato

A causa de las «prisas» con las que se desarrolló la reposición, el actual presidente de la asociación de vecinos Severo Ochoa, Esteban Calleja, lamentó que no se sustituyese la piedra sobre la que se encuentra la placa y colocarla sobre un monolito, como estaba planeado en un primer momento. «Estoy muy orgulloso de que por fin esté esto aquí. Por parte del Ayuntamiento, sin embargo, fueron ocho meses de muy buenas palabras y al final esperaron hasta el último día. A la hora de la verdad las actuaciones son tarde, mal y nunca», subrayó Calleja.

En la nueva placa, además, no se recuperó el retrato de García tal y como figuraba en la anterior insignia. Que haya vuelto su recuerdo, sin embargo, ya es una buena señal para sus allegados. «Solo con la pelea y la lucha se consiguen estas cosas», recalcó su hijo ante los aplausos de los vecinos congregados. Una lección que Belarmino García llevó grabada durante toda su vida en la teoría y la práctica.

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