La extraña llamada tras el atropello mortal del gijonés Juan Fombona

Juan Fombona Braga./ E.C.
Juan Fombona Braga. / E.C.

Los familiares y amigos de la víctima viven el duelo expectantes por saber cómo murió | La noche del suceso la Policía Local recibió una llamada para avisar de que un hombre yacía en el suelo, pero sin aclarar si había sido un atropello

PALOMA LAMADRID GIJÓN.

Juan Fombona Braga recibió un fuerte impacto en un costado que le provocó «lesiones incompatibles con la vida». Un dato que la propia médica que le atendió comunicó a los padres de este vecino de Somió, de 38 años, en el tanatorio de Cabueñes. Pocos más aspectos se conocen del accidente que acabó con la vida del gijonés, que fue hallado en estado de extrema gravedad sobre el asfalto. A su alrededor había restos de un vehículo desperdigados. La Policía Local recibió una breve llamada a las 4.15 horas. La única información que transmitió el interlocutor fue que había una persona tendida en el suelo a la altura del número 275, en las proximidades de la parroquia de San Julián de Somió.

No especificó nada más, con lo cual las pesquisas de los agentes se tornan muy complicadas. No se aportaron más datos y, de hecho, cuando los agentes del turno de la Policía Local que estaban de servicio acudieron al lugar de los hechos no sabían que había sido un accidente. Después, los restos de vehículo encontrados en el lugar revelaron que podía haber ocurrido un atropello y que el conductor de ese coche se había dado a la fuga. Si quien avisó de que Fombona estaba en el suelo herido y el autor del atropello son la misma persona o no tendrá que esclarecerlo una exhaustiva investigación que está en marcha, pero que todo apunta a que será lenta. «Las investigaciones policiales continúan y, para su éxito, es preciso sigilo. Solo podemos añadir que se han dispuesto los medios para la resolución del caso», señaló el concejal de Seguridad Ciudadana, Esteban Aparicio.

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De camino a casa

El principal problema no es que la lluvia haya podido borrar las huellas de lo sucedido. Es, precisamente, la falta de información objetiva sobre lo ocurrido alrededor de las cuatro de la madrugada del sábado, después de que Juan Fombona abandonara un bar de copas de la zona para dirigirse caminando a su casa. En el punto donde perdió la vida alguien depositó ayer una vela encendida y un ramo de flores en su recuerdo. Una triste imagen que se mezcla con la crudeza de unos guantes azules, señal de que los servicios de emergencia trataron de realizarle los primeros auxilios sin éxito. La agonía fue corta. Es el único aspecto que mitiga, en cierta medida, el dolor de la familia de Juan. La doctora integrante del equipo sanitario de la UVI móvil que se desplazó al escenario de los hechos a petición de los agentes explicó a los padres de la víctima que todo había ocurrido muy rápido. El cuerpo del gijonés solo pudo resistir unos minutos después del impacto.

El equipo de Atestados de la Policía Local ha sumado fuerzas con la Policía Nacional para intentar esclarecer el crimen. Desde el primer momento, buscaron cámaras de videovigilancia que pudieran arrojar algo de luz sobre el suceso. Juan Fombona había salido a cenar esa noche con su pandilla. Para rematar la velada, habían acudido a El Güito para tomar algo. A la hora de la retirada, sus amigos se ofrecieron a llevarle a casa. Pero él declinó la propuesta: prefería regresar a su hogar, situado en el camino de Fojanes, dando un corto paseo. Minutos después de salir del bar, un conductor le arrolló y se dio a la fuga. Esta es la hipótesis, rodeada de interrogantes, que manejan los investigadores.

Deber de socorro

«Queremos saber qué pasó», pusieron de manifiesto ayer varios de sus amigos más cercanos. Sus allegados esperan que las pesquisas permitan encontrar a la persona que omitió el deber de socorro, delito al que podría sumarse el de homicidio e, incluso, el de asesinato. La noticia del fallecimiento causó una gran consternación en Somió, donde su familia es muy conocida. Amigos y vecinos arroparon a Ovidio Fombona y María Luisa Braga en el tanatorio. El padre recibía el cariño con más entereza. La madre apenas podía pronunciar palabra, rota de dolor ante la temprana pérdida de su hijo pequeño. «Era muy noble, muy bueno», repetían sus seres queridos en el velatorio, que también destacaron que Juan era una persona «muy familiar».

Fue alumno de la Inmaculada Concepción, del instituto El Piles y de la Universidad Alfonso X el Sabio, donde hizo buenos amigos. «Era como un niño grande», señaló visiblemente emocionada una amiga, que recordó la afición de Juan por «la bici y la moto». El funeral en memoria del gijonés tendrá lugar hoy, a la una de la tarde, en la iglesia de San Julián de Somió. A continuación, sus restos mortales serán trasladados al tanatorio de Cabueñes para su incineración.

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