«Quieren criminalizarnos», sostienen desde la CNT de Gijón

PABLO SUÁREZ GIJÓN.

Héctor González, secretario de la CNT de Gijón que se enfrenta a una denuncia interpuesta por el propietario de la pastelería La Suiza por extorsión con amenaza de boicot, se mostraba ayer molesto no tanto por la denuncia como tal, si no por las declaraciones publicadas en este periódico de empresarios que decían sentirse acosados por el sindicato. «Lo que dicen los empresarios es, en su gran mayoría, absolutamente falso», afirma González, quien acusa a sus adversarios de buscar la «criminalización» de lo que él entiende como un sindicalismo de acción solidaria.

Considera González que el problema nace de la «poca costumbre» que tienen los hosteleros a tratar con sindicatos. «Estos comercios llevan mucho tiempo tratando a los trabajadores como esclavos sin que nadie les dijese nada al respecto», añade, a la vez que avanza que esta denuncia no les detendrá en la realización de piquetes «siempre y cuando consideremos que sea necesario actuar».

También se reafirma en que el adjetivo de 'extorsionadores' no se ajusta a las acciones llevadas a cabo por el sindicato. «Los empresarios no pueden hablar de extorsión y abusos, porque los únicos abusadores aquí son ellos», sostiene. González acusa a los empresarios de ser los verdaderos instigadores de este conflicto y avanza que, dada la magnitud de las acusaciones redactadas en la denuncia, en la que se llega a pedir la disolución del sindicato, se han visto obligados a solicitar ayuda a la confederal estatal de la CNT. «Hemos pedido que nos ayuden en el plano mediático, para que la mayor cantidad de gente posible pueda saber la realidad de esta situación», explica González.

También anuncia que llevarán a cabo una campaña de denuncia por acoso a compañeros de la organización sindical. «Solo exigimos que se cumpla la legalidad y que los trabajadores disfruten de las condiciones que figuran en sus convenios», remarca.

Respecto a los piquetes, asegura que la intención principal no es intimidar, sino orientar a los consumidores hacia comercios en los que sí se respeten las condiciones de los empleados. «No deberíamos comprar en lugares donde explotan a trabajadores», concluye.

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