La Quinta Bertrand recupera su ángel

Detalle del vestíbulo y de la balaustrada de la escalera. /
Detalle del vestíbulo y de la balaustrada de la escalera.

Los nuevos dueños no han escatimado en gastos para devolverle su esplendor. El palacete, la casa de los guardeses y el jardín versallesco han sido rehabilitados al completo. Incorpora domótica y una piscina climatizada

MARCOS MORO GIJÓN.

La Quinta Bertrand ha recuperado todo el esplendor que tuvo a finales del siglo XIX. La misma majestuosidad que deslumbró en la época finisecular cuando un industrial afincado en Gijón apellidado Arza ordenó al arquitecto Luis Bellido que proyectase esta residencia de recreo confiando en que los aires limpios de Somió ayudasen a sanar a un hijo aquejado de una enfermedad pulmonar. Los nuevos propietarios de la quinta, un joven matrimonio con raíces en la ciudad y negocios en el extranjero, han actuado como promotores de una rehabilitación en la que no han escatimado en gastos para devolverle a este patrimonio monumental de Gijón cada una de sus señas de identidad. De hecho, la recuperación de los elementos catalogados más reconocibles del palacete y del jardín versallesco ha destapado un gran parecido con la Quinta Bauer, también obra de Bellido.

Los trabajos fueron ejecutados durante un año por la constructora Tolivia, que subcontrató a artesanos locales. La dirección técnica corrió a cargo de los arquitectos Raúl García y Joaquín Fiestas. En algunos momentos trabajaron al unísono hasta 40 personas. La decoración de los interiores, donde destaca una fuente del siglo XVII del palacio Borghese, ha sido diseñada y ejecutada por el prestigioso interiorista Lorenzo Castillo.

En el palacete las intervenciones más significativas fueron impermeabilizar la planta del sótano, desmontar las cubiertas, reestructurar la carpintería exterior, fabricar el peldañeado de la escalera del porche sur y de la nueva escalera de doble embarque, así como podar la hiedra invasiva. La instalación de domótica en el inmueble, que también ha incorporado una máquina de aerotermia, exigió 60.000 metros lineales de cableado, lo que permite a día de hoy activar todas y cada una de las instalaciones del hogar desde cualquier parte del mundo con un móvil.

La decoración interior, que incluye una fuente del siglo XVII, corrió a cargo de Lorenzo Castillo

Espectacular piscina

La primigenia casa de los guardeses fue desmontada y reconvertida en pabellón de invitados. En el sótano se instaló la zona de 'wellness', donde destaca una espectacular piscina climatizada con techo retráctil y apertura a un patio inglés. También se ha actuado en el invernadero y el jardín versallesco. La pareja propietaria adquirió el año pasado la heredad del número 450 el Camino de Fojanes que perteneció durante casi un siglo a la familia Fernández-Nespral y Bertrand. Reside en ella desde el 20 de junio. Ha enseñado ya la quinta a 300 vecinos y dará el 5 de agosto una gran fiesta para la que hay lista de espera.

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