El quiosco de la Plazuela se sume en el abandono

Aspecto actual del quiosco de la Plazuela, con desconchones en su frontal. / E. C.
Aspecto actual del quiosco de la Plazuela, con desconchones en su frontal. / E. C.

El cierre del café bar, tras ser descatalogado en 2012, ha dejado patente la adulteración de su topología de piedra rojiza original

RAFAEL SUÁREZ MUÑIZ GIJÓN.

En pleno proceso de revisión del PGO de Gijón, que se encuentra en el período de exposición pública en la planta baja del hogar Maternal e Infantil, surgen las primeras discrepancias relacionadas con el Catálogo Urbanístico. El caso que nos ocupa es la sangrante descatalogación del quiosco de la plazuela de San Miguel, que tuvo lugar en 2012 con la llegada del nuevo gobierno. Este pequeño quiosco, aparte de prevalecer como elemento integrante de la topología de quioscos rojos de piedra locales, como debería mantenerse, es uno de los principales ejemplos de arquitectura racionalista de estilo náutico ya no en Gijón, sino de Asturias. Obra del arquitecto Manuel García Rodríguez en 1946 para Elvira Saiz, simula un puente de mando y forma un conjunto arquitectónico con el edificio racionalista de Vigil.

La medida tomada desde la primera concejalía de Urbanismo fue descatalogar este quiosco que gozaba de protección integral, sin consulta previa a la Comisión de Urbanismo y Ordenación del Territorio del Principado de Asturias, ni al Colegio de Arquitectos, ni mucho menos a la ciudadanía. El fin era totalmente crematístico, para convertirlo en una chapucera terraza (2013) en concesión a la propietaria de la vinatería La Plazuela durante diez años, consiguiendo con ello la privatización de la cuarta parte de la plaza dedicada al tránsito. El color rojo y la piedra original fueron cubiertos por unas anodinas placas de ladrillo con juntas, lo que ha hecho prevalecer un color anaranjado y gris como si se tratase de una obra de fábrica sin revestir.

Material arrojadizo

El traspaso de la vinatería ha supuesto la no renovación de dicha concesión; y la alteración estética que sufrió el quiosco hoy se hace patente con el desconchado de varias de esas placas que se encuentran en el suelo y en el mostrador. Materiales de obra, por otra parte, que son un peligro público en cuanto a posibles altercados callejeros, como ya hemos visto hace pocas fechas. Se trata de otro ejemplo más que pone en entredicho las capacidades en materia de urbanismo de los dirigentes municipales. Prácticas incomprensibles que ya sufrieron ciudades como Oviedo y Sevilla, a las que la UNESCO tuvo que dar una seria llamada de atención.

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