Gijón ya recicla la cuarta parte de su basura

Los nuevos contenedores de recogida selectiva de Gijón.
Los nuevos contenedores de recogida selectiva de Gijón. / Aurelio Flórez

En 2017 la recogida selectiva superó por primera vez el 25%, pero debe llegar al 50% en 2020

Iván Villar
IVÁN VILLARGijón

El porcentaje de los residuos generados en Gijón que acaban en el vertedero general de Cogersa cada vez es menor. O, lo que es lo mismo, año a año sigue aumentando la proporción de ellos que se separan y acaban en los contenedores de recogida selectiva y los puntos limpios para su posterior reutilización. En 2017, por primera vez, los residuos destinados al reciclaje superaron la barrera del 25%, lo que significa que la ciudad ya separa la cuarta parte de los residuos que genera. La cifra, no obstante, aún está por debajo del objetivo que fija el plan estatal marco de gestión de residuos, que de acuerdo a una directiva comunitaria obliga a alcanzar en 2020 una tasa de reciclaje del 50%.

«Aunque aún no estamos en los niveles que pide la Unión Europea, sí nos movemos en torno al promedio nacional. No estamos en los puestos de cabeza, pero sí en la mitad superior de la tabla», destaca la gerente de Emulsa, Pilar Vázquez. En concreto el año pasado se derivaron a plantas de reciclaje o compostaje 31.700 toneladas de residuos, frente a las casi 30.100 de 2016. Esto representa una media de 115,7 kilogramos por habitante y año, frente a los 108,9 del ejercicio anterior. Y si se compara con el dato total de residuos, una tasa de reciclaje del 25,3% frente al 24,1% del año precedente. «Para el futuro seguiremos ampliando la recogida orgánica, que es la que puede llevarnos a un porcentaje más interesante. Y, desde luego, tendremos que incrementar los datos del resto de residuos con campañas de concienciación».

Los residuos orgánicos son los que han registrado un mayor incremento en términos relativos, como consecuencia de la implantación del contenedor marrón en nuevos barrios. Tras la experiencia piloto iniciada en 2015 en el Polígono de Pumarín, la recogida selectiva de restos de comida, cáscaras y tapones de corcho, entre otros, llegó en 2017 a las calles de Viesques, Nuevo Gijón, Montevil y Nuevo Roces. Y aunque la experiencia apunta a que solo quien ya separa previamente otros residuos se suma también a esta nueva variedad de recogida selectiva, el mero hecho de ofrecer esta posibilidad a una población más extensa, que alcanza ya las 35.000 personas, ha supuesto pasar de 248 toneladas en 2016 a 491 en 2017. Es decir, un 98% más.

Más envases, menos papel

En lo que respecta a la recogida selectiva más tradicional, la evolución el año pasado fue dispar. Los envases registraron un incremento del 6,2%, pasando de las 3.736 toneladas de 2016 a 3.968 en 2017. También aumentó la recogida de vidrio, aunque de una manera más contenida, tan solo el 0,3%, de 4.863 toneladas a 4.879. Se redujo, no obstante, el que se recolecta mediante el servicio puerta a puerta para locales de hostelería, que pasó de 166 toneladas en 2016 a 149 el año pasado. «No sabríamos explicar muy bien la razón, aunque podría deberse a que hay aperturas y ceses de negocios que no llegamos a tener identificados y cuyos responsables pueden optar por depositar las botellas en el contenedor de vidrio general porque lo tengan cerca», explica Pilar Vázquez. También disminuyó la recogida de papel y cartón, tanto en los contenedores viarios como en el servicio puerta a puerta para comercios. En el primer caso se pasó de 8.088 toneladas en 2016 a 8.045 en 2017, un 0,5% menos. Y en los ejes comerciales, de 320 toneladas a 308, con un descenso del 3,7%. Las llamadas para la recogida de muebles en la vía pública, por su parte, aumentaron un 9%, con 13.000 avisos y 3.300 toneladas de enseres, algo que Emulsa atribuye a las campañas informativas, que permitieron un mayor conocimiento de este servicio.

En los puntos limpios, que contribuyen en gran medida a elevar la tasa de reciclaje, el depósito de residuos aumentó un 9%, hasta las 14.391 toneladas. Más de la mitad corresponden al de Roces, que alcanzó las 7.570 toneladas, casi un 7% más que en 2016. Dado que este punto es utilizado principalmente por empresas e industrias, Emulsa entiende que este incremento puede estar relacionado con la reactivación económica. La empresa destaca además los esfuerzos realizados para mejorar la clasificación de los diferentes tipos de escombros.

En 2017 se generaron 125.500 toneladas de residuos, un 0,65% más. «Los residuos suelen ser un termómetro de la actividad económica», señala Pilar Vázquez, que destaca que en los domiciliarios sí se ha dado un descenso -107.531 toneladas, un 0,6% menos-, en la línea marcada por Emulsa de avanzar en la prevención para generar cada vez menos basura.

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