El rejoneador Diego Ventura corta dos orejas y sale por la puerta grande

JORGE PETEIRO

El Bibio registró la mejor entrada en lo que va de feria, en una tarde en la que Leonardo Hernández cortó una oreja y Rui Fernandes se fue de vacío

JOSE ANTONIO RODRÍGUEZ CANAL

El rejoneador portugués Diego Ventura cortó dos orejas y salió a hombros en el cuarto festejo de la feria de Begoña celebrado en el coso de El Bibio. Casi tres cuartos de entrada, la mejor en lo que va de feria, en tarde de sol y nubes y temperatura fresca. Ante la puerta principal de la plaza hubo una manifestación antitaurina en la que particiban varios centenares de personas. Se lidiaron seis toros de la ganadería de Pallarés, reglamentariamente despuntados, bien presentados y que dieron buen juego, en general.

El triunfador de la tarde fue el caballero lusitano Diego Ventura, que dio una nueva lección de doma y de toreo a la jineta con su espectacular cuadra de caballos. Cortó una oreja en su primer enemigo después de clavar dos rejones de castigo, cinco farpas y tres banderillas de las cortas. Ejecutó la suerte clavando al estribo, no a la grupa como hicieron casi siempre sus compañeros de terna. Mató de un rejonazo eficaz y echó pie a tierra para descabellar, pero después de darle el rejoneador unos pases ayudados por bajo, el toro se echó sin necesidad de verduguillo. En el quinto de la tarde volvió a lucirse Ventura tras el brindis a Ismael Fernández, expresidente de la plaza, y dio una nueva lección de toreo a caballo, a base de parar, mandar y clavar en lo alto. De nuevo puso dos rejones de castigo, cinco farpas y tres banderillas de las cortas para rematar de un rejonazo trasero al segundo intento y conseguir así la segunda oreja, que le abría la puerta grande.

También cortó una oreja Leonardo Hernández al toro que cerró plaza, al que prendió dos rejones de castigo después de tres pasadas en falso, dos farpas y luego tres pares a dos manos de mucha vistosidad. El rejón de muerte, al segundo intento, hizo que se echase el toro y le dieron una oreja al caballero pacense. En el tercero de la tarde no había estado Hernández acertado en la suerte suprema porque necesitó un rejón de muerte después de dos intentos y, pie a tierra, cinco descabellos para deshacerse de su enemigo, al que había clavado con resultado desigual en colocación y en ejecución de la suerte, dos rejones de castigo, seis farpas y tres banderillas de las cortas. El silencio acompañó el final de su labor.

Debutada en El Bibio el portugués Rui Fernandes que no tocó pelo, porque en su primero tuvo abundancia de altibajos, tanto con los rejones de castigo como con las farpas y banderillas, y para matar necesitó dos rejonazos, el segundo de los cuales descordó a la res. El caballero escuchó aplausos al finalizar su labor, que tampoco alcanzó gran calidad en el cuarto de la tarde al que prendió dos rejones, cuatro farpas y dos banderillas de las cortas para rematar de un rejonazo en los bajos. Fue ovacionado.

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