«La renovación del profesorado es un problema acuciante para Marina Civil»

Algunos de los titulados, junto al director de la escuela, el rector de la Universidad de Oviedo y la directora de Universidades. / DAMIÁN ARIENZA
Algunos de los titulados, junto al director de la escuela, el rector de la Universidad de Oviedo y la directora de Universidades. / DAMIÁN ARIENZA

El director de la escuela propone en su primera entrega de diplomas que se dé más peso a la experiencia profesional para captar docentes

EUGENIA GARCÍA GIJÓN.

La Escuela Superior de Marina Civil de Gijón vive un momento «importante, de renovación y cambio». Así lo aseguró su director, Rubén González Rodríguez, durante la que supuso su primera entrega de diplomas al frente del centro que dirige desde septiembre del pasado año, cuando sustituyó a Daniel Ponte.

La escuela está pasando por una serie de cambios «en todos los aspectos», aseveró González. Hace un mes se culminó la «necesaria» rehabilitación del edificio que permite a la escuela centrarse en lo académico y «mirar al futuro con optimismo» para afrontar otras cuestiones importantes como «la renovación del profesorado».

«El relevo generacional es uno de los problemas más acuciantes a los que nos enfrentamos», admitió el director, quien apuntó a la «doble exigencia de requisitos docentes e investigadores así como el importante bagaje profesional» que se solicita al profesorado de la escuela como uno de los impedimentos que complican esta renovación. Si bien aceptó que las soluciones son «difíciles», propuso crear una figura específica o dotar de más peso a la experiencia profesional con la intención de atraer a los profesionales del sector privado a la docencia. «No nos parece descabellado. En ocasiones se critica la falta de conexión entre la Universidad y el sector privado; nosotros disponemos de esos profesionales dispuestos a dar el salto a la Universidad, pero deberíamos ofrecerles ciertas condiciones y garantías», exigió, «ya que afecta al futuro de la escuela».

Un devenir que depende también del impulso de sus «mejores embajadores»: los 42 alumnos de los grados de Marina y Náutica y Transporte Marítimo, los másteres en Náutica y Gestión del Transporte Marítimo y Tecnologías Marinas y Mantenimiento y la licenciatura de Náutica que ayer recibieron sus diplomas.

El suceso de Halifax en 1917

En el acto, presidido por el rector Santiago García Granda, el capitán de fragata Luis Jar Torre impartió una conferencia magistral acerca de la explosión en el puerto canadiense de Halifax en 1917. El experto reprodujo la cadena de errores que llevaron a la colisión entre el mercante francés Mont Blanc y el Noruego Imo y que causó la destrucción de gran parte de la ciudad así como 1.611 muertos.

El rector aprovechó este pretexto para felicitar a los alumnos por haber superado el «oleaje universitario». «Enhorabuena por el esfuerzo. Habéis demostrado que todo lo que se persigue con perseverancia se alcanza», aplaudió. «Hace años emprendisteis un viaje cruzando las aguas de esta escuela, habéis aprendido y ahora el mundo está abierto para vosotros. Os animo a navegar sin temor en este futuro difícil, ya que en vuestras manos está sujetar el timón rumbo a proa», indicó.

En la misma línea se expresó Cristina Valdés, directora general de Universidades e Investigación, quien repasó la trayectoria de una escuela que ha sabido evolucionar y pasar de transmitir el «arte de navegar» a enseñar la tecnología de la navegación» y deseó a los egresados «que los vientos sean propicios en el rumbo que vayáis marcando».

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