Los pescadores temen que les perjudique el reparto de cuotas de bonito, bocarte y sardina

Los pescadores temen que les perjudique el reparto de cuotas de bonito, bocarte y sardina
Subasta de los primeros bonitos desembarcados en El Musel a mediados de junio de 2016. / DAMIÁN ARIENZA

Las cofradías asturianas esperan que la distribución sea equitativa y que no ocurra como con la xarda

Marco Menéndez
MARCO MENÉNDEZGijón

Cuando los responsables de la Administración central comienzan a hablar de repartos de cuotas pesqueras, los pescadores asturianos se temen lo peor. Aún tienen muy fresca la experiencia de lo ocurrido con la xarda, con una distribución de cuotas en la que se sintieron discriminados por lo escasas de las cantidades que les correspondían, en comparación con sus compañeros del País Vasco y de Cantabria. Ahora, la Secretaría General de Pesca, dependiente del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, estudia el reparto de nuevas especies.

El presidente de la Federación de Cofradías de Pescadores del Principado de Asturias, Dimas García, aseguró que «quieren repartir el bonito, el bocarte y la sardina». Son tres especies capitales para la supervivencia de la flota artesanal asturiana. Por eso, su objetivo pasará por «conseguir el compromiso de que el reparto sea equitativo», apunta García. Y lo tendrán que negociar con alguien que conoce muy bien la realidad pesquera asturiana, no en vano el secretario general de Pesca es un gijonés de adopción, Alberto López-Asenjo. En realidad, los pescadores reconocen de él que es «una persona dialogante. Tenemos mucha fe en lo que haga», indica Dimas García.

El año pasado pasaron por las lonjas asturianas más de un millón y medio de kilos de bonito, y el año anterior se rozó esa cantidad. Que cada barco tenga asignada una cuota que pescar no es malo por sí mismo. El presidente de la federación dice que «es bueno saber cuánto tengo que pescar, pero el problema es que sea equitativo». De esa manera, no es necesario salir a la mar nada más que se abra la campaña, ya que lo que no pesque un barco lo captura otro, hasta agotar el cupo destinado a España. Si hay cuotas por buque y tripulante, «puedes esperar a que el bonito esté más cerca y, mientras tanto, dedicarte a otras pesquerías, como la xarda, el marisqueo u otras especies».

También hay un componente de seguridad. Lo explica el patrón mayor de la Cofradía Virgen de la Soledad, de Gijón, Jesús Teleña: «Si hay muy mala mar y ves que los barcos grandes salen a pescar, no tenemos por qué arriesgarnos y podemos esperar hasta que haya buen tiempo, porque nuestra parte nadie la va a pescar».

Pero aún habrá que esperar para saber si la Secretaría General de Pesca acomete o no este reparto de cuotas. De momento, la flota asturiana de artes menores está empezando la campaña de la xarda. Luego vendrá la del bocarte, «que ya hay algo, pero mezclado con pericato o xarda pequeña», apunta Dimas García. Después seguirán la sardina y el bonito. Entre tanto, la flota de cerco se dedicará al chicharro.

Menos pescado

Los barcos asturianos están advirtiendo que en los últimos años ha descendido de manera importante la presencia de determinadas especies. El presidente de la federación señala que «hay pescado que desapareció en la pesca de bajura, como el abadejo pequeño y el xarrianu». Cree que hay dos causas: «El cambio climático y la presión pesquera, porque ahora los caladeros no descansan. Antes, el bonito estaba más cerca y más del 50% de la flota se iba a pescarlo, con lo que los caladeros tenían menos presión. Ahora, para pescar bonitos hay que ir muy lejos y la gran mayoría de los barcos pequeños no van».

Pero también hay otras especies muy mermadas, como el pixín, el salmonete y la lubina. Lo curioso es que la escasez de pescado no hace repuntar los precios. García asegura que «no recuperan porque hay mucho pescado de piscifactoría. No es de la misma calidad, pero hace que los precios se mantengan bajos».

Otro problema que apuntan los profesionales es la gran cantidad de xarda que hay en el Cantábrico, a pesar de la escasa cuota que les dan para capturarla. El caso es que «es un pescado muy depredador y se come todo lo que encuentra. Cuando está por aquí, coincide con la época de desove de varias especies, como la merluza, con lo que no se regenera».

Y es que García señala que pocas pesquerías están teniendo buenos resultados. Solo destaca la del pulpo en el extremo occidental de la región, que cuenta con una marca de calidad que hace que suba el precio de todo el pulpo asturiano. Y es que «también hubo una malísima costera del percebe, con mal producto y unos precios muy bajos», remarca el presidente de la federación.

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